N° de Edición 6937
Fototitulares

30 años de la caída del Muro de Berlín

30 años de la caída del Muro de Berlín.

La caída del Muro de Berlín dejó atrás 28 años de un mundo binario pos Segunda Guerra Mundial donde los países triunfantes: Estados Unidos, Francia, Inglaterra y la Unión Soviética resolvieron repartirse el mundo, quedando de un lado la Alemania capitalista o República Federal de Alemania, y del otro la Alemania comunista o República Democrática Alemana.

Berlín fue el epicentro y lo que comenzó de madrugada primero con una cadena humana de militares, se reemplazó con alambre espino y luego comenzó a levantarse el muro. Fue el 13 de agosto de 1961. Winston Churchill lo denominó “cortina de hierro”, John F. Kennedy visito Berlín y ante una multitud empatizó con ellos declarándose “un berlinés”.

Así fue que familias enteras quedaron separadas, unas en el oeste y otras en el este imposibilitadas y privadas de cruzar de un lado al otro y cuyas historias personales y de espionaje retrataron aquellos días e inspiraron al cine con films como “La vida de los otros”, “El puente de los espías” o “El túnel” .

Tras las revueltas que iban in crescendo, ante la presencia de un alto funcionario de la RDA, la prensa le preguntó la fecha que entraría en vigencia la libre circulación de los alemanes del este, su respuesta fue: “De inmediato”, lo que habilitó que miles de berlineses se agolpen en los puestos de control y los pasos fueron liberados.

Con esa balbuceaba respuesta se ponía fin a la Guerra Fría. El historiador Eric Hobsbawm, en su libro “Historia del Siglo XX”, define al 9 de noviembre de 1989, día en que cayó el Muro de Berlín, como fecha de fin del siglo pasado.

La historia nos va demostrando que hay muchos muros aún por derribar. Físicos, como el inexplicable de Donald Trump a México, e invisibles, pero que persiguen el mismo fin como los culturales, religiosos, ideológicos, políticos, de género. Ya en aquel tiempo para los comunistas era “el muro de la paz”, para los occidentales era “el muro de la vergüenza”.

Esa misma historia en la que muchas veces nos anclamos para legitimar lo que decimos y lo que hacemos, contada por quien la cuente, será con el fin de pacificar para unos y para el resto de la vergüenza, aplicando, del lado que esté de ese muro, todas las herramientas a su alcance, y así vemos a diario persecuciones judiciales, políticas y hasta mediáticas.

Una grieta también es una forma de muro que divide a las sociedades y las enfrentan, sirviendo de ese modo a los intereses mezquinos de unos pocos en detrimento del resto, sometiendo a los pueblos a un sufrimiento imperdonable e inaceptable.

La caída del Muro de Berlín, más allá de sus implicaciones políticas y económicas para el mundo, que llevaría a un profundo análisis sobre la concentración de la riqueza en unos pocos y el empobrecimiento de cada vez más personas, debería llamar a la reflexión como símbolo de expresión de libertad de todos los pueblos del mundo estén en el hemisferio que se encuentren, libertad para vivir, soñar, crecer, amar, pensar, sentir, sin que eso sea coaccionado por el resto.

Aquí, en la Argentina, a 30 años de aquel día, tenemos todos que asumir el compromiso de sanar esas grietas, derribar esos muros, ser responsables con lo que decimos, los tiempos que vienen no serán fáciles y solo podremos afrontar lo que vendrá derribando esos muros que nos impiden ver el bien común que es el de todos, porque los muros son mentales y son el mayor obstáculo para valorar lo valiosas que pueden ser las diferencias si son tomadas como aporte para el crecimiento y desarrollo sostenido de toda la sociedad.

 

 

 

 

Deja tu comentario:

Tags
Mostrar más

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

[fbcomments]
Close