Número de edición 7768
Espectáculos

Tarzán boy: muchas historias, una sola obra

Tarzán boy: muchas historias, una sola obra

El amor, el SIDA, la muerte, el sexo y la historia reciente de nuestro país. Todos estos temas son enhebrados en Tarzán boy. Una obra de teatro que cuenta muchas vidas atravesadas por una película porno gay de los ochenta.

Por Matías Rodríguez

matiasrodriguezghrimoldi@gmail.com

Tarzanboy es una obra en la que se alternan y yuxtaponen múltiples historias. Basada en la novela homónima del artista multifacético Peter Pank Todo con mucha impronta Batato Barea y estética Camp.

NCO habló con su director y escritor, quien relató la historia detrás de la obra. Además, explicó la puesta en escena y el trabajo que tuvo como director a la hora de guiar a los actores en un texto de emociones totalmente cambiantes.

NCO: ¿Cómo surgió Tarzán Boy?

PP: Hace bastantes años, como diez, en un momento vendí un televisor de los chiquitos portátiles que había antes en las cocinas, en las casas y como daba poca plata lo cambié por un Tarzán de juguete de Disney, todo articulado como super bonito.

La cosa es que cuando traje el Tarzán a mi casa me empezó a disparar toda la idea del erotismo de la figura de tarzan, salvaje que está descubriendo el sexo y ese tipo de cosas y entonces empecé a bocetar una historia como un fan fiction de un tarzanhomoerotico donde en vez de Jane estuviese James, un chico inglés.

A partir de eso empecé a reelaborar más la idea. Escribí la ficha técnica de esa película que me había inventado. Cómo si hubiese pasado por el festival de cine, escribí como esa película estuvo en el festival de Mar Del Plata y como la encontraron en Barcelona. Toda una serie de historias con esa película.

Entonces empecé a armar como esa película, le había cambiado la vida a una serie de personas que la habían visto en distintas etapas históricas: a principio de la década del 80, en un pueblo chiquito de Santa Fe. Alguien que la vio en un cine gay, un oficinista “valijero” para ir a mirar una película erótica de Isabel Sarly y masturbarse tapándose con el maletín.

Todas esas ideas con ese imaginario del cine erótico, en los lugares de encuentro de la comunidad LGBTIQ+, en todos estos años fue lo que fue dando cuerpo y vida a Tarzan Boy.

La novela está escrita cómo un collage, donde hay un montón de voces que confluyen. Una vez que la terminé se me cayó el disco rígido y se me quemó la computadora. La perdí absolutamente toda. La tuve que reescribir desde el principio y me fui acordando cómo podía. Si algún momento se recupera debe haber una versión completamente distinta.

Una novela que terminé se la mandé a la editorial Milena Caserola. Que es una de estas editoriales independientes surgidas a partir del 2001, por eso lo de “Caserola”. a Matas Rek, el director, le gustó la idea, porque trabaja con cine, le gustó la historia.

La novela se editó, hicimos unas presentaciones con mi banda Peter Pank & Los Chicos perdidos. Grabamos un cover del tema que aparece en la novela. Quedó grabado en un EP colgado en Spotify que se llama “Androginia Perfecta”.

En eso vino la pandemia, donde todos nos quedamos encerrados en nuestras casas y no sabíamos qué hacer. Entonces me puse a transformar Tarzan Boy en una obra de teatro.Yo soy profe de teatro, trabajo en teatro bastante. Me dedique a adaptar esa novela, la mandé a un concurso del teatro Cervantes. Obviamente en mis sueños yo iba a ganar el premio por la obra.  No la eligieron obviamente (risas).

Bueno, la obra quedó ahí escrita, pero sin presentar. Antes de la cuarentena ya venía trabajando con Emiliano Figueredo en varios espectáculos teatrales. Uno era el 1990 noches.  Un unipersonal de las noches de buenos aires en la década de los 90.

Cuando nos agarró la cuarentena Emiliano me dijo que hiciéramos Tarzán Boy en el teatro. Ya la había escrito, así que una vez que se levantaron un poco las restricciones, Tole tole, que es un teatro pequeño en la zona de Once, lanzó una convocatoria de obras inéditas.

Ahí la montamos con Alejandro Flecher que es el otro actor, y teníamos que hacer la película porque la parte cinematográfica dentro de la obra es muy importante. Entonces necesitaba hacer esa película. Al principio la idea era irnos al Tigre, teníamos una producción de Spilberg en la cabeza (risas) y no podíamos porque era todo un lío, por el tema de los permisos y eso. Era todo demasiado engorroso.

Decidimos hacer un montaje con imágenes ya filmadas por otres. Pero las películas que había de Tarzán eran tan heteronormadas que era imposible. Entonces nos encontramos con una porno gay de Tarzan que es malísima, rematadamente mala y decidimos tomar esa película, reeditarla toda, sacarle todas las partes de sexo explícito para que se note los cortes que le ponían la dictadura.

Doblamos la película haciéndoles decir a los personajes las cosas que yo había escrito, tratando de que entre con los labios. Así como es el proceso de trabajo de Tarzán Boy. Luego, nos dieron fecha para estrenarlas en abril.

NCO: ¿Cómo fue la recepción?

PP: Estuvimos un mes de funciones llenas, empezó a pasar algo con la obra, que nos trascendía a nosotros. Algo que pasa en el espectador, algo que nos supera a todos nosotros, a todo lo que le pongamos nosotros.

Empezó también un interés por leer la novela original. Pasa que ya estaba agotada. Así que decidimos tomarnos un parate de algunos meses y ahora la reestrenamos en agosto y Milena Caserola reeditó la novela para que todo funcione como un combo completo.

NCO: Cuando se ve la obra, se piensa mucho en Puig y en Borges ¿Cómo ves esta apreciación?

PP: Me gustan mucho las ficciones de Borges que realmente han sido muy influyentes para mí y Puig fundamentalmente. Digamos esto de los discursos fragmentados o extrapolados de otro lado. Si lees la novela original, hay críticas de diarios, cartas y conforman un todo.  Uno arma el rompecabezas una vez que las piezas se juntan.

Todo parece que lo que le da sentido a la situación es que se junten todas esas piezas. Al principio se ve todo confuso cuando el rompecabezas se empieza a armar pero una vez que el rompecabezas está armado, uno tiene claro que es lo que se está cortando.

Me gustaba mucho algo de Borges. Yo decía ¿Esto será verdad o me está metiendo un verso aprovechándose de mi ignorancia porque yo no sé nada de los Otomanos o de la biblioteca de Alejandría?. Un poco juego con eso digamos, pero desde una cultura popular, camp y homoerótica.

NCO: En los monólogos de los personajes se nota una alternancia total de emociones ¿Cómo fue trabajar esto con los actores?

PP: Eso les presentó un trabajo muy grande a los actores Emiliano Figueredo y Alejandro Fletcher. Una de las cosas que yo les pedía como director es que no se enamoren de una emoción. Todo el texto va muy rápido. No había que anticipar la emoción de la frase siguiente con la de la frase anterior.

Eso les llevó mucho entrenamiento. Ellos son muy buenos actores y realmente encontraron el camino para poder hacerlo. Pero como todo el tiempo es como un sube y baja, nada es totalmente lineal en la dramaturgia.

Tarzán Boy se puede ver en Espacio Tole tole, Pasteur 683. Quedan tres funciones los sábados a las 21 hs.

Te pueden interesar:
https://diario-nco.com/radio

https://facebook.com/diarionco

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba