N° de Edición 7168
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“Si no hubiéramos creído en el crecimiento del tango no hubiéramos creado una academia”

“Si no hubiéramos creído en el crecimiento del tango no hubiéramos creado una academia”.

Carlos Alberto Scavuzzo dialogó con Walter Piazza, miembro de la Academia Nacional del Tango, con motivo del 30 aniversario de su fundación.

La entrevista se realizó en “Haciendo Radio”, una producción de Diario NCO que se emite de lunes a viernes de 10.30 a 13 por la 20 20 NCO Radio.

Carlos Scavuzzo: “Creo que sos un hombre que tiene un incalculable tesoro. Muchos años en la Academia, muchos contactos, mucha gente famosa que ha pasado por ahí. Hoy me interesa hablar de la entrecasa de algunos personajes que has conocido, recurso muy difícil de encontrar en otras personas”.

Walter Piazza: “Hace 30 años que se creó la Academia Nacional del Tango y desde ese momento, desde antes también, participo de las actividades con todos estos grandes del tango”.

Carlos Scavuzzo: “Más allá de todo lo que se puede hablar de estas grandes figuras, debe ser apasionante haberlos conocido en la vida cotidiana. De haberlos visto tomando un café, haciendo actividades fuera de lo artístico y lo profesional con esta gente que hoy son verdaderos próceres del tango. ¿Qué podés contarnos de ellos?”.

Walter Piazza: “A mí me tocó la particularidad de estar muy contactado durante muchos años con gente que ya no está, entre ellos el mismo Horacio Ferrer, el fundador y creador de la Academia Nacional del Tango. Pero además me unió una amistad profunda con Charlo, con la señora Mercedes Simone”.

“Con Libertad Lamarque por supuesto, con Astor Piazzola por el acercamiento con Ferrer, el maestro Osvaldo Pugliese. Estoy nombrando todos estos maestros, que son muchos más, pero para no abundar en tantos detalles. Inclusive con los actuales”.

Personalidades tangueras

“Es gente que en la actualidad sigue haciendo la obra del tango, como Guillermo Fernández, El Negro Lavié, la señora Susana Rinaldi. Está cumpliendo 94 años Atilio Stampone, con quien me une un entrañable cariño, no solo por lo prestigioso de este maestro sino por la bondad que tuvo siempre para con mi persona”.

“Atenderme en SADAIC, tener contacto familiar e inclusive con su señora, que era la legendaria locutora Lucía Marcó. Ella era la locutora co-conductora del Glostora Tango Club, en aquella famosa Radio El Mundo, junto a Rafael Díaz Gallardo presentando a Alfredo De Angelis, a Carlos Dante, Julio Martel y tantos otros”.

Carlos Scavuzzo: “Si yo te digo ‘Horacio Ferrer’, ¿cómo era él en lo cotidiano? ¿Qué tipo de persona era?”.

Walter Piazza: “Un tipo Bárbaro. Horacio tenía ese look que yo siempre digo que por ahí la gente lo miraba y lo veía como una rareza porque realmente él inventó un look y una forma de andar por la vida que sobresalía. Con su clavel siempre en su solapa, sus colores, su sombrero, sus anteojos, sus autos cuando los tuvo”.

“Pero yo lo traté de muy pibe a Horacio y a su familia, especialmente con Lulú, su señora. Y cuando me mudé acá a Buenos Aires se integraron en la familia que formé yo con mi señora y mi hija. Nos visitábamos permanentemente, hacíamos charlas, conferencias, viajes”.

Los inicios de esta institución

“Tuve la posibilidad de que él me pusiera en un lugar de privilegio en la fundación de la Academia Nacional del Tango, no por amistad sino porque el hombre sabía que yo también tenía ganado un lugar dentro del tango por conocimiento, por investigación, por trabajos que venía realizando”.

Carlos Scavuzzo: “¿Cómo fueron los primeros tiempos de la Academia?”.

Walter Piazza: “Fue toda una lucha que se comenzó en los años 80’ porque no era fácil lograr que el Estado argentino creara una academia nacional nueva en ese tiempo, y sobre un tema que tiene sus detractores dentro y fuera del Estado. Pero la lucha fue fuerte y lo logramos el 28 de julio de 1990”.

“Logramos que el Estado reconociera al tango en una Academia Nacional y comenzamos a transitar, ya lo veníamos haciendo, todos los cafés de Buenos Aires para reunirnos. Las casas nuestras también, hasta que un día quedamos en el Café Tortoni”.

“Allí empezamos a hacer los primeros lunes de cada mes en la bodega, gracias a la gentileza del gerente Don Roberto Fannego,  las actividades. Y uno preguntó qué había arriba del Café Tortoni, qué era todo ese edificio. Nos dejaron instalarnos allí”.

“Finalmente en el año 2001, habían pasado 10 años, salió la quiebra del lugar y por un proceso que se realizó a través del Congreso de la Nación, se consiguieron los fondos para comprar el edificio para que eso fuera patrimonio ya de la Academia Nacional del Tango, y por ende que no fuera ocupado por otras cuestiones”.

Foto: cultura.gob.ar.

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