Número de edición 7831
Espectáculos

Los Palabristas de hoy y de siempre: Angelo Poliziano

Literaria. Los Palabristas de hoy y de siempre: Angelo Poliziano

Estimados lectores; Gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre.

Por Mónica Caruso

revistaliterarialospalabristas@gmail.com

Mónica Caruso

Revista literaria que funde y dirijo desde el año 2001. La reseña biográfica de la semana es sobre Angelo Ambrogini, más conocido como Angelo Poliziano  (Montepulciano14 de julio de 1454 – Florencia29 de septiembre de 1494), fue un humanistapoeta y notable filólogo italiano

Poliziano, llamado así por nacer en Montepulciano (cerca de Siena, en la península itálica), nació el 14 de julio de 1454. ​Vivió en Florencia, en el seno de la familia Médici. Cuando era todavía un niño -aunque ya daba muestra de sus excepcionales dotes intelectuales-, su padre fue asesinado por venganza. En 1464, a los diez años de edad, sabía latín y griego.

A los dieciséis años, podía escribir versos en griego y a los 18 años ya era un autor publicado. En 1472 tradujo los libros II, III, IV y V de la Ilíada en hexámetros latinos, dejando atrás los intentos previos de Leonardo Bruni y Lorenzo Valla.

Eso atrajo la atención de Lorenzo de Médici, que le contrató como tutor para sus hijosy, además, fue amigo suyo y su protector. En 1473 le consiguió un puesto en el Studio Fiorentino de secretario privado.

Tradujo además al latín el Enquiridion de un seguido de Epicteto, el Cármides  de Platón y algunas Historias de Heródoto.

Fue el primer filólogo occidental que pudo rivalizar con los inmigrantes griegos en el conocimiento del griego clásico. También fue el primero que introdujo enmiendas a textos griegos clásicos.

Muerte

A partir de 1480 empezó a dar clases de literatura griega y latina. Algunos de los que asistieron a sus clases fueron Miguel Ángel Buonarroti, el erudito alemán Johannes Reuchlin y los humanistas ingleses Thomas Linacre y William Grocyn.

Según Strathern y otros, Poliziano podría haber sido homosexual y, en cualquier caso, nunca contrajo matrimonio. Uno de sus amantes podría haber sido Pico della Mirandola.

Como evidencias se citan algunas denuncias a las autoridades florentinas, ciertas alusiones en su obra, especialmente en el Orfeo y las circunstancias no esclarecidas en que se produjo su muerte.

Entre otras posibles causas, como la sífilis, se ha barajado un posible envenenamiento por arsénico apuntándose que el asesino pudiera haber sido el hijo de Lorenzo, Pedro II de Médici, su antiguo alumno, aunque también habría otras posibilidades

En 2007 fueron exhumados los restos de Poliziano y Pico della Mirandola en la iglesia de San Marco de Florencia y fueron examinados por un grupo de científicos bajo la dirección de Giorgio Gruppioni, profesor de antropología de Bolonia, para determinar la causa de ambas muertes.

En febrero de 2008 anunciaron que los exámenes forenses mostraban que los restos examinados contenían arsénico en cantidad tóxica además de mercurio y plomo

Obra

Rechazó la imitación ciceroniana que proponían los filólogos Gasparino da Barzizza y Guarino de Verona y se inclinó por la imitación ecléctica.

En este sentido, defendió a los autores de la Antigüedad posclásica y tardía como dignos modelos y fuentes de inspiración para los escritores humanistas de su época, reivindicando de forma especial el legado literario de Sidonio Apolinar en contraste con la posición despectiva de Petrarca acerca del mismo.

No dejó ninguna edición completa en su corta vida: lo que se tiene hoy son, por un lado, las innumerables acotaciones de sus libros, y por otro, los extractos de sus Zibaldoni autografi (Mezcolanzas autógrafas), su Miscellanorum centuria prima (1480) y su Miscellanea impresa en 1489, con interesantes notas lexicográficas y de crítica textual.

Compuso epigramas en griego, poemas en latín como prólogo a sus lecciones sobre autores (Sylva in scabiem, 1475), y algunos poemas en italiano, entre los cuales destaca el drama Orfeo y las 171 octavas que quedan de sus Stanze (Estancias), de 1494, compuestas para celebrar los amores de Giuliano de Médici y Simonetta Vespucci.

Fue uno de los primeros en hacer compulsas completas de códices, y esbozó un sistema de siglas para los manuscritos. Mientras tanto, ocupaba su tiempo para traducir al griego. Sus versiones de EpictetoHipócratesGaleno, El Erótico de Plutarco y Cármides de Platón le distinguen como escritor.

Sus obras tuvieron un efecto inmediato y duradero e influyeron en los estudiosos del siglo siguiente.

Los Palabristas de hoy y de siempre

Poemas

Angelo Poliziano

Yo te doy gracias, Amor

Yo te doy gracias, Amor,
de toda pena y tormento,
y de hoy más estoy contento de todo dolor.

Contento estoy de cuanto he podido sufrir,
Señor, en tu hermoso reino;
ya que por tu merced, sin mérito mío,

me has dado tan gran prenda,
ya que me has hecho digno
de tan bienaventurada sonrisa,

que al paraíso ha llevado mi corazón.

Yo te doy gracias, Amor.
Al paraíso mi corazón han llevado

los bellos ojos risueños,
donde yo te vi, Amor, estar escondido
con tus llamas ardientes.

¡Oh, lindos ojos lucientes
que el corazón me habéis quitado!
Yo te doy gracias, Amor.

Ya temía yo por mi vida:
Mi señora vestida de blanco
con sonrisa amorosa me socorrió

gozosa, bella y honesta:
Matizada tenía la cabeza
de rosas y alhelíes,

y sus ojos al sol vencen en su esplendor.
Yo te doy gracias, Amor.

Versión de Carlos López Narváez

:::::

Oídme un poco, amantes
¡Ay! Oídme un poco, amantes,
si soy bien desventurado.

Una mujer me ha sujetado,
y ahora no quiere. oír mis quejas.
Una mujer el corazón me ha quitado,

y ahora ni lo quiere ni me lo devuelve;
me ha ceñido el cuello con un lazo;
me abrasa, me enciende:

Cuando grito no me escucha;
cuando lloro, ella se ríe;
si me sana ni me mata;

y me tiene por suyo aun en tanto dolor.
¡Ay! Oídme…

Es mucho más bella que el sol,

más cruel que una serpiente:
Sus bellas maneras y sus palabras
de dulzura el alma llena:

Cuando ríe, al momento
todo el cielo se serena.
Ésta mi bella sirena

me hace morir con sus cantos.
¡Ay! Oídme…

Aquí tienes mis huesos, aquí mi carne,

aquí mi corazón, aquí mi vida:
¡Oh cruel! ¿qué tratas de hacer con ellos?
Aquí tienes mi alma desmayada.

¿Por qué renuevas mis heridas
y te muestras ávidas de mi sangre?
Esta bella víbora sorda,

¿quién será que más la encante?
¡Ay! Oídme…

Versión de Carlos López Narváez

Fuente: Wikipedia / amediavoz

 

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: E-mail: revistaliterarialospalabristas@gmail.com

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