Número de edición 7827
Espectáculos

Los Palabristas de hoy y de siempre: Margarita Hickey y Pollizzoni

Los Palabristas de hoy y de siempre: Margarita Hickey y Pollizzoni
Los Palabristas de hoy y de siempre: Margarita Hickey y Pollizzoni

La reseña biográfica de hoy es sobre Margarita Hickey y Pollizzoni. Nació en Palma de Mallorca, hija de Domingo Hickey, un capitán de dragones de ascendencia irlandesa, y de Ana Patricia Pellizzoni, excantante de ópera perteneciente a una familia de cantantes milaneses.

Al poco de nacer, toda la familia se trasladó Barcelona, luego instalándose en Madrid. Se casó a los 16 años en 1744 o 1763 con el hidalgo navarro Juan Antonio de Aguirre, mucho mayor que ella, ujier del infante Luis de Borbón, con él tuvo un hijo que falleció prematuramente.

Adoptó a una niña María Teresa. Habiendo quedado viuda antes de 1779, no volvió a casarse, aunque tuvo desengaños amorosos, que lamentó en sus versos, plenos de intenso dolor y que firmó con los seudónimos de «Antonia Hernánda de Oliva», «Francisco Lelio Barriga» o con las iniciales M. H. ​

En 1759, entabló amistad literaria con Agustín de Montiano y Luyando, director de la Real Academia de la Historia y asiduo de la Academia del Buen Gusto reunida en torno a la marquesa de Sarriá.

Esta amistad le permitió conectar con otros escritores de la época, especialmente con Vicente García de la Huerta. En 1779, ya viuda, solicitó y obtuvo licencia para imprimir varias de sus composiciones, aunque no salieron a la luz hasta una década más tarde.

Quedaron inéditas sus traducciones de dos tragedias de, Yazira y Alzira, así como una Descripción geográfica del orbe conocido. Realizó testamento estando muy enferma el 3 de agosto de 1801 en Madrid.

Análisis de la obra

En 1789, Hickey publicó el primer tomo de su obra Poesías varias sagradas, morales y profanas o amorosas, con dos poemas épicos en honor del capitán general don Pedro Cevallos y la traducción de Andrómaca de Racine.

En su prólogo, consciente del juicio al que se vería sometida su obra, declaró:

«Prevengo y con eso ingenuamente, que no he querido sujetar esta mi obrita al juicio y corrección de nadie; y que solamente me he dejado llevar en ella para disponerla del modo que está, de mi gusto, genio o capricho.

 (…) he desconfiado de la crítica de todos y he escogido por mi único juez al público el que sin embargo y a pesar de la ceguedad e ignorancia que se le atribuye, hace (como el tiempo) tarde o temprano justicia a todos».

Estas palabras muestran que tenía una conciencia nítida de su compromiso y de sus responsabilidades como escritora.

Sabía que iba a ser criticada por ser mujer y actuar de acuerdo a su gusto particular subvirtiendo el orden social relativo a los roles femeninos.

También fue combativo su prólogo a la traducción de Andrómaca donde defendía la moral y su definición del teatro como escuela pública. Tomó partido por los principios de la decencia y el decoro.

Su prólogo y las tres aprobaciones de diferentes autores son porque Hickey siente que debe defenderse por atreverse a escribir un poema épico sobre hazañas militares, ya que se sale de la lírica, género considerado más propio de las mujeres.

Este poema en honor del capitán Cevallos es el poema principal y de un tono más serio del libro. ​Su poesía amorosa está comprometida con la defensa de la mujer. En ella aconseja a las mujeres cómo conducirse en las relaciones con los hombres.

A estos los desacredita acusándolos de inconstantes, infieles, desleales y crueles en sus relaciones con las mujeres. Es la más amplia muestra de literatura amorosa de una autora del siglo XVIII. Reflexiona sobre el amor virtuoso, las obligaciones de los amantes y los dolores de amor contrariado y no correspondido. Se ha querido ver un reflejo autobiográfico en su obra.

En ellos utiliza convenciones sobre la naturaleza sentimental de las mujeres y su mayor constancia en el amor para recriminar la conducta masculina y construir una moral en positivo

Obra

Su obra, disponible en dominio público, se puede leer en el siguiente enlace:Poesías varias sagradas, morales y profanas o amorosas: con dos poemas épicos en elogio del Capitán General don Pedro Cevallos.

Poemas
Margarita Hickey y Pollizzoni
Al oído

Déjame penetrar por este oído,
camino de mi bien el más derecho,
y, en el rincón más hondo de tu pecho,
deja que labre mi amoroso nido.

Feliz eternamente y escondido,
viviré de ocuparlo, y satisfecho…
¡De tantos mundos como Dios ha hecho,
este espacio no más a Dios le pido!

Ya no codicio fama dilatada,
ni el aplauso que sigue a la victoria,
ni la gloria de tantos codiciada…

Quiero cifrar mi fama en tu memoria;
quiero encontrar mi aplauso en tu mirada;
y en tus brazos de amor toda mi gloria.

Definiendo el amor y sus contrariedades

Borrasca disfrazada en la bonanza,
engañoso deleite de un sentido,
dulzura amarga, daño apetecido,
alterada quietud, vana esperanza.

Desapacible paz, desconfianza,
desazonado gozo, mal sufrido,
esclava libertad, triunfo abatido,
simulada traición, fácil mudanza.

Perenne manantial de sentimientos;
efímera aprehensión que experimenta
dolorosas delicias y escarmientos.

Azarosa fortuna; cruel, violenta
zozobra; sinsabor, desabrimientos,
risa en la playa y en el mar tormenta.

Fuente: Wikipedia / amediavoz

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: E-mail: revistaliterarialospalabristas@gmail.com

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