N° de Edición 6907
Espectáculos

Llega al cine “La carrera del animal”, premiada en el Bafici

“La carrera del animal”, opera prima de Nicolás Grosso que ganó el premio a la mejor película argentina del último Bafici, llega mañana a las salas locales con la historia de un joven envuelto en una serie de intrigas que giran alrededor de una herencia no deseada, la ausencia paterna, la rivalidad con su hermano mayor y la búsqueda de su identidad en el trance hacia la adultez.

Protagonizada por Julián Tello, como Valentín, y con actuaciones de Valeria Lois, Lautaro Vilo y Gonzalo Martínez, la película cuenta cómo dos hermanos deben definir el futuro de una empresa familiar, ante la repentina ausencia de su padre y máximo directivo, enfrentándose -sin quererlo ni saber cómo- al posible cierre de la fábrica y el consecuente despido de sus empleados.

“El germen de la película tiene que ver con la ruptura de un núcleo familiar casi exclusivamente masculino, un padre y dos hermanos, y un padre que se menciona constantemente pero en ningún momento aparece”, recordó Grosso, que eligió filmar en blanco y negro para darle una atmósfera adecuada a esta suerte de policial negro con tintes fantásticos.

El cineasta, graduado en la Universidad del Cine y formado como asistente de dirección de Rodrigo Moreno y Ezequiel Acuña, añadió que “el factor del problema es una fábrica que ambos hermanos heredan sin esperarlo, sin desearlo y sin tener derecho a réplica. Se trata de un legado familiar y, como pasa muchas veces, Valentín debe hacerse cargo de ciertas cosas, más por herencia que por elección”.

Cándido, el otro heredero y hermano mayor, hará lo imposible para que Valentín padezca el traspaso, llevando con él un vínculo de hermandad dañina pero impostergable, mientras algunos de los operarios de la fábrica, que corren riesgo de perder su trabajo, los siguen, presionan y amenazan para que no cierren la fábrica.

Extraña, misteriosa, basada en la omisión y en la elipsis más que en la información explícita o en la explicación de las situaciones, “La carrera del animal” transcurre en un espacio urbano imaginario y casi fantástico que remite a “Invasión”, de Hugo Santiago, y transita el territorio estético del “film noir”, estableciendo un diálogo con películas como “Alphaville”, de Jean Luc Godard, o “El proceso”, de Orson Welles.

El largometraje de Grosso se plantea como un traumático viaje de iniciación de un joven en su paso hacia la adultez, donde Valentín queda en medio de un contexto de tensión, posibles amenazas e intrigas, y es atrapado por la paranoia y la incertidumbre frente a múltiples interrogantes que se le plantean.

“Hay algo de la sorpresa y de cierta evolución y descubrimiento en la manera de reaccionar de Valentín frente a un fenómeno desbordante provocado por la necesidad de hacerse cargo de algo que no estaba en sus planes. A su alrededor se generan muchas situaciones que ejercen presión y que hereda de su figura paterna”, explicó el cineasta.

Grosso señaló que “es un viaje de aprendizaje que le permite evaluar cuán válida es su relación con su familia. Tiene que ver con cierto escape, cierta frustración y melancolía vinculados con el hecho de tener que lidiar con problemas que no están a su alcance, sin aliados ni dónde encontrar refugio”.

“Si bien el personaje tiene un proceso muy interior y en ningún momento se anima a dar grandes golpes de timón, la pequeña conspiración parece estar siempre frente a él y por eso es como si fuera elaborando pequeños anticuerpos frente a todo lo que le pasa, aprende a lidiar, a perdonar y a superar ciertas circunstancias”, añadió.

“El principal dilema de Valentín es cómo tratar de atravesar esa coyuntura, cómo elegir su propio rol en la vida, cómo cortarse solo y hacer la suya. Por otra parte, la ausencia del padre está en línea con el estilo que me propuse, tratando de darle volumen a los elementos a partir de su ausencia y su omisión”, dijo Grosso.

Según su autor, en el filme hay “una evidente importancia de ciertas decisiones estéticas sobre otras más narrativas. Así, por ejemplo, se nota una narración más elíptica, donde me propuse omitir cierta información y explorar una idea más perceptiva del cine, en lugar de construir escenas donde poder tener un completo entendimiento de lo que sucede”.

Uno de los objetivos de Grosso fue “evitar la pasividad del público e invitar a que la gente perciba, sienta y se haga preguntas, en lugar de dejar que tenga toda la información a mano”.

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