N° de Edición 6960
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Un heroico Tigre se consagró campeón de la Copa de la Superliga

Un heroico Tigre se consagró campeón de la Copa de la Superliga.

Un heroico Tigre se consagró campeón de la Copa de la Superliga

El equipo de Néstor “Pipo” Gorosito venció 2 a 0 a Boca y consiguió el primer titulo de su historia luego de descender a la B Nacional. Además, sacó boleto a la Copa Libertadores del año 2020.

Alguna vez el periodista y escritor Dante Panzeri publicó un libro llamado “Fútbol, dinámica de lo impensado” y como si la magia de esa obra sobrevolara el estadio Mario Alberto Kempes, en Córdoba, se escribió la primer página dorada de un club que supo renacer de las cenizas del descenso y alcanzar la gloria con un fútbol de alto vuelo.

En un duelo para el infarto frente a Boca, el equipo de la zona norte del Gran Buenos Aires contó con la cuota de suerte que muchas veces necesita un campeón. En los primeros minutos, el dominio de Boca fue expansivo y muy marcado, con un Tévez que manejaba los hilos del equipo y hacía jugar a los demás. Benedetto estrelló un tiro en el palo y sería el preludio de una noche negra para el goleador xeneize.

 

Luego del asedio inicial, Tigre se acomodó y en la primera situación clara de peligro, se puso en ventaja. Federico González recibió un balón de “Cachete” Morales en la puerta del área en el costado derecho, enganchó para su zurda y con un furibundo remate, y la complicidad de Esteban Andrada con una floja respuesta, abrió el tanteador. 1 a 0 y era sorpresa por el trámite hasta ese momento.

Y por si fuera poco, el “matador” le dio otra estocada a un Boca que estaba con la mandíbula floja y tras otra gran jugada de González y una posterior asistencia a Lucas Janson, Carlos Izquierdoz le cometió un claro penal. El mismo que recibió la infracción tomó la responsabilidad y no falló. 2 a 0 y locura de los hinchas de Tigre.

En el segundo tiempo, el equipo de Alfaro intentó cambiar el rumbo, pero despilfarró una chance atrás de otra. Benedetto estrelló un tiro en el travesaño, luego un remate desde la medialuna que Marinelli mandó al córner y otro cabezazo en el área chica que inexplicablemente no entró. Llegó a los tres meses sin convertir un gol.

Los minutos pasaron, Tigre se refugió, aunque llevó medianamente bien el tramo final. Pipo y su cuerpo técnico, los suplentes, los otros 13 convocados que no fueron ni al banco, dirigentes y familiares se agolparon sobre la línea de cal del lado de afuera y con el silbatazo de Néstor Pitana finalmente se desató la locura, el éxtasis, la alegría. Tigre es el campeón, un merecido campeón que escribió su primer página dorada en su larga historia.

El trayecto a la gloria

Esta sublime victoria no se dio de la noche a la mañana, sino que se gestó varios meses atrás, cuando “Pipo” Gorosito tomó las riendas de este barco que navegaba a la deriva. Primeramente buscó el milagro de salvar la categoría y con una racha de seis victorias y un solo empate, no pudo lograr el objetivo, aunque en el inconsciente colectivo dejó el sabor de que no merecía ese aciago final.

Pese a ese dolor muy grande, encaró la Copa de la Superliga con total entereza y fue dando las mismas señales que había dado en los dos meses anteriores. En la primera ronda se topó con Colón y con un ajustado global de 3 a 2 pasó a la siguiente fase.

Ahí lo esperaba Unión, que había sido un equipo de andar regular y que lo sorprendió ganándole en el José Dellagiovana por 2 a 1. Sin embargo, con un fuego interior gigante jugó uno de los mejores partidos de esta copa y lo venció de visitante por 3 a 1. Ya se vislumbraba un equipo candidato.

Con Montillo y Morales en un nivel superlativo, un Fede González con poder de gol y un sacrificio envidiable, más una defensa granítica y monolítica, iba refrendando partido a partido su andar ganador. Llegó Racing en cuartos y nuevamente afloró el rugir de un Tigre demoledor.

De local fue una paliza futbolística que solo terminó 2 a 0. En el Cilindro de Avellaneda se vio el partido más flojo de este torneo y hasta el minuto 44 del segundo tiempo perdía con justicia 2 a 0 e iban directo a los penales. Un gol de Matías Pérez Acuña en el epílogo del partido torció ese destino y lo llevó a las semifinales.  Y se vino Atlético Tucumán.

Aquí se vio al gran Tigre, que trituró a su presa y la demolió con un global de 6 a 0. Cinco goles de local y goleada incluida y una escueta victoria en condición de visitante. Pasaje a la final con Boca y el resto es historia. Un equipo que quedará en el recuerdo, como el que injustamente se fue al descenso, pero que se levantó de esa gran tristeza y bordó su primer estrella en el fútbol argentino.

Fuente de las fotos: Diario Olé

 

 

 

 

 

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