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Convocatoria: Cuatro jóvenes matanceros en la Selección Argentina Menor de Vóley

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Vóley. Franco Medina, Agustín Monzón, Lautaro Verdum y Nicolás Serba, jugadores sub17 de la Universidad Nacional de La Matanza, se desempañan en el seleccionado nacional y contaron cómo se entrenan, juegan y viven por la celeste y blanca.

Los chicos hacen un alto en su entrenamiento en la UNLaM y se prestaron para unos minutos de charla. Son tímidos ante el micrófono y hasta les cuesta mencionar sus nombres, la edad, el puesto en el que juegan y contarnos cómo comenzaron en esto del vóley. Pero cuando se los consulta sobre la Selección Argentina, a los integrantes del cuarteto se les inflan los pechos y responden sin titubear. “Orgullo”, es la descripción en común de lo que sienten cada vez que se colocan la camiseta celeste y blanca.

Franco Medina (17 años) practica vóley desde hace tres años. Comenzó en el club Defensores de González Catán y Lucas Achucarro, profe de la UNLaM, lo invitó a jugar a la Universidad. Al mes fue convocado para integrar la Selección Argentina Menor. “Estar en la Selección es lo más aunque ya no tengo más tiempo libre. Entreno todos los días, doble turno, y es otra responsabilidad la que tengo”, contó el central, quien entre el gimnasio y las prácticas ocupa sus días de 9.30 a 12.30 y de 16 a 20.

«Es difícil salir del colegio y venir a entrenar hasta las once de la noche, se hace duro y es cansador, pero con tal de vestir la camiseta argentina se hace el esfuerzo», señaló Serba.

Agustín Monzón, de 16 años, vivió hace pocos días la emoción de ser convocado al seleccionado por primera vez. “Empecé a jugar hace tres años acá en la Universidad porque mi mamá jugaba, conocía a los profes y me trajeron”, explicó el armador que pretende estudiar el Profesorado de Educación Física en la Casa de Altos Estudios.

Lautaro Verdum, 16 años, se inició en el deporte hace tres años, en el colegio Lasalle, por una razón particular… “Para salir antes de clase. Después un amigo me invitó a la Universidad y quedé seleccionado. Es un orgullo para mí vestir la celeste y blanca. Ojalá pueda vivir del vóley, sino seguiremos disfrutándolo”, dijo el punta que, además, este año empezó a entrenar con el equipo de División de Honor.

Nicolás Serba, 16 años, jugaba al handball en el colegio pero uno de sus profes lo invitó a jugar al vóley en Huracán de San Justo y allí conoció a Rodolfo Barreiro, coordinador de vóley de la UNLaM. “Es difícil salir del colegio y venir a entrenar hasta las once de la noche, se hace duro y es cansador, pero con tal de vestir la camiseta argentina se hace el esfuerzo. Es un orgullo”, manifestó el central.

Los jóvenes matanceros (dos viven en Ciudad Evita y los otros en González Catán) pretenden ser parte del plantel nacional que el 20 de mayo jugará un amistoso en La Pampa y luego realizará una gira por Estados Unidos. Tendrán que ver cómo se acomodan con los colegios y demás compromisos. Pero todo vale para representar al país, a La Matanza y a la UNLaM haciendo lo que más les gusta.

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