N° de Edición 6671
Cultura

Un trabajo a “Tracción a sangre”

Un trabajo a “Tracción a sangre”.

En un futuro distópico, Jota y Goyo generan energía para “los destacados”, un grupo de personas que ellos desconocen y que cada vez requieren más.

Con mucho esfuerzo manipulan los dispositivos que producen luz, como una bicicleta, un fuelle y un molino. Ante la sobre exigencia, llega Sáenz para generar junto a ellos, pero Jota sospecha que se debe a otro motivo.

Por Belén Piccoli

belenpiccoli@gmail.com

Especial para Diario NCO

Si partimos de que en el teatro el actor tiene un trabajo corporal que realizar, y el espectador posee un rol pasivo desde la parte física, Tracción a sangre es una obra de teatro que propone que los actores deben autoiluminarse accionando dispositivos que, a través de dínamos, producen luz.

De este modo accionan una bicicleta, un fuelle y un molino de agua frente a un grupo de espectadores que no realizan movimientos físicos trascendentes. El objetivo del proyecto es llevar a escena un texto donde un grupo de personajes producen energía para otras personas desconocidas para ellos, un texto que propone jugar con esa pasividad del espectador y la exigencia de los actores sobre el escenario.

Diario NCO pudo dialogar con Víctor Chacón, autor y director de Tracción a Sangre.

NCO: “¿Qué propuesta trae la obra?”.

Víctor Chacón: “La obra surge a partir de la idea de que el actor tiene un trabajo físico frente a un grupo de personas que está inmóvil. Desde  ahí pensé un texto que tenga como conflicto la generación de energía para un grupo de desconocidos, a partir de esa idea y charlando con un colega platense surgió la idea de un actor activando una bicicleta a dínamo para iluminarse. A medida que fui escribiendo el texto surgieron los otros dispositivos que generan luz y de ahí se intentó hacer una obra donde los actores se iluminan a partir de su actividad física. Muchas veces mirando teatro el espectador se olvida de que las personas trabajando en escena tienen un desgaste físico, que el actor pone el cuerpo; en ésta obra los actores tienen una exigencia física que impacta en el espectador al punto de que cuando salen de la sala nos comentan que se preocupaban por si algún actor se había lastimado realmente.

También se plantea una división de clases que bien puede hacer un paralelo con la actividad teatral; en la diégesis de la obra los personajes se encuentran en un nivel inferior al grupo de personas para el cual generan energía y denominan “los destacados”, ellos no pueden salir de ahí. Fuera de la diégesis de la obra los actores tampoco pueden abandonar la obra y deben quedarse generando energía para los espectadores. Dentro de éste mundo se genera rispideces entre los personajes que, a su vez, también luchan entre ellos para lograr un ascenso”.

NCO: “¿Qué función tienen los actores?”.

VC: “Como dije antes la obra plantea éste desgaste físico en escena, situación que llamó mucho la atención de los actores cuando les presenté el proyecto. Con el primero que hablé fue con Manuel de la Serna, que me preguntó en una cena post función de si tenía escrito algún texto dramático; le conté el argumento de Tracción a Sangre y me incentivó que la hagamos. Lo mismo me pasó con el resto del equipo, Miguel Ángel Vigna que empezó como asistente me decía todo el tiempo que él en realidad quería actuarla y cuando se dio la oportunidad para que entre a escena la rompió. Tanto ellos como Lucas Ranzani, que completa el elenco, le ponen el cuerpo a la obra. Se tomaron en serio el nombre de la obra y dejan todo”.

NCO: “¿Qué concepción tienen del teatro actual?”.

VC: “En lo que se refiere a producción estamos en un momento raro del teatro, muy difícil, se cierran salas, han bajado muchos subsidios y ya no hay una concurrencia masiva al teatro exceptuando algunos casos puntuales de obras que se vuelven sucesos y duran varias temporadas a sala llena. Es un momento que producir teatro, montar obras, es un lugar de lucha constante, porque lleva mucho trabajo y tiempo invertido.

Referido a la parte artística hay obras que son muy buenas y estar en Buenos Aires genera un crecimiento enorme en lo que a formación se refiere, teniendo en cuenta que existen varios maestros de teatro que se formaron acá y hacen sus producciones también acá; uno a veces sabe que va a ver obras que son trascendentes para la escena”.

NCO: “¿Qué opinan de la generación de energía?”.

VC: “Lo que planteamos en la obra es que los que generan la energía no son los que la utilizan, de hecho en un momento Sáenz, el personaje de Ranzani, dice que “los destacados derrochan la energía que acá generamos”, y lo hacen para actividades que los “forjadores” (que sería la clase social a la cual los personajes pertenecen) desconocen por completo. Se genera una metáfora de la división del trabajo que vivimos en la actualidad, donde la mayor parte de las clases altas e incluso medias hacen usufructo de la fuerza de trabajo de otros que ocupan los niveles más bajos de la sociedad. Hoy por hoy los que generan (no sólo energía, sino los que generan algo y no viven sólo de plusvalía) no pueden disfrutar de aquello que hacen; se me ocurre en éste momento pensar que un trabajador de un frigorífico no disfruta de los mejores cortes de carne, por ejemplo”.

NCO: “¿Creen ustedes que se genera una dependencia a ella?”.

VC: “Sí. Incluso aquellos que disfrutan de la energía generada por las clases bajas piden cada vez más. En palabras de Jota, el personaje de de la Serna, “trabajamos menos tiempo pero con el doble de exigencia” o “los destacados son más y piden cada vez más energía”. Imagino una clase que desconoce por completo las actividades que hacen que sostengan su estilo de vida”.

NCO: “¿Qué mensaje da la obra?”.

VC: “La obra enfrenta protagonista y antagonista de un mismo nivel social para lograr un ascenso de clase mínimo, o tan sólo el creer que se logra un cambio. Los personajes se sobreexigen para no perder el nivel en el que viven. Tanto el estado inalterado con el que comienza la obra, como el estado final cuando el conflicto ya está finalizado, es bastante desolador; y sumado a la estética distópica del vestuario y la caracterización no tiene un mensaje de esperanza de que el mundo cambie, si plantea lo absurdo de enfrentarse a alguien que ocupa un lugar similar al tuyo”.

NCO: “¿Cómo creen que la obra impacta en el público?”.

VC: “Durante todo el proceso creativo no nos podíamos imaginar cómo iba a reaccionar el público; si bien sabe que no es una comedia, por momentos se ríe, incluso en momentos que nunca los pensamos para generar risa. En primer lugar cuando termina la función sale asombrado con el trabajo físico en escena y con las actuaciones de los tres personajes. Después nos plantean una situación catártica, salen bastante movilizados. Cuando fuimos creando la obra nos dimos cuenta que tiene un ritmo que va increscendo e intentamos que termine lo más arriba posible. También eso hizo que nos planteemos que no dure más de una hora para no resultarle tedioso al espectador y no aturdirlo”.

Teatro Pan y Arte (Boedo 876, CABA)

Funciones: viernes 23hs.

Entradas: $250 (jubilados y estudiantes $230).

Reservas por Alternativa Teatral.

Dramaturgia y dirección Víctor Chacón.

Actúan Manuel de la Serna, Lucas Ranzani y Miguel Angel Vigna.

Asistencia Javier Grinstein.

Escenografía Maira Benito Revollo.

Iluminación Diego Todorovich.

Contribución coreográfica Elizabeth Restrepo.

Entrenamiento Percutivo Alejandro Larocca.

Prensa Tehagolaprensa.

Diseño Luciano Saiz.

 

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