N° de Edición 6735
Cultura

Tapiales: “Los Palabristas De Hoy Y De Siempre”

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Estimados lectores.
Otro lunes compartiendo literatura desde un rincón de la revista Literaria que dirijo “Los Palabristas De Hoy Y De Siempre” anexando con el diario NCO.
Hoy quiero rendir homenaje al escritor Pablo Neruda, aprovechando que el pasado12 de julio se conmemoro el 109 aniversario del natalicio del poeta.
Pablo Neruda seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, político y poeta chileno, nació el 12 de julio de 1904 en Parral.

Mónica Caruso
E-mail: monicaacaruso@hotmail.com

Desde muy joven sintió la llamada de la poesía.

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En 1923 aparece Crepusculario, al año siguiente, su ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’ se convirtió en un éxito y lo situó como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica.

Durante esos años vive en el ambiente bohemio de Santiago, funda la revista literaria Caballo de Bastos en 1925, pero necesita buscar una ocupación que le permita vivir.
Neruda fue simbolista en sus comienzos, para unirse posteriormente al surrealismo y derivar, finalmente, hacia el realismo.

A iniciativa de Manuel Altolaguirre, aficionado a la imprenta, funda una revista literaria con el título “Caballo verde para la poesía” que a Alberti no le termina de gustar, era de opinión que se llamara “Caballo rojo”. En ella publica los primeros versos de Miguel Hernández y naturalmente los de Federico García Lorca, Cernuda, Aleixandre, Guillén y Juan Ramón Jiménez (a pesar de todo). Salieron a la venta cinco números, el sexto no se pudo compaginar.
En 1939 es nombrado cónsul para la emigración española, con sede en París, viaja a Francia pasando por Montevideo donde asiste como delegado de la Alianza de Intelectuales de Chile al Congreso Internacional de las Democracias.

Miembro del Partido Comunista chileno y senador entre 1945 y 1948. Neruda debió sumergirse en la clandestinidad y partir a un exilio que comienza en Argentina, para extenderse a otros países latinoamericanos, europeos y asiáticos, hasta regresar a Chile en 1953.
Casado con la pintora argentina Delia del Carril, de la que se separa en 1955. En México Neruda conoció a la cantante lírica Matilde Urrutia, que sería su última esposa. Neruda se casó tres veces.

En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Lenin de la Paz. Antes había obtenido el Premio Nacional de Literatura (1945).
Neruda falleció en Santiago el 23 de septiembre de 1973. Como obra póstuma se publicaron en el mismo año de su fallecimiento sus memorias con el nombre de Confieso que he vivido. Su casa fue incendiada y su biblioteca destruida.

Sus obras más destacadas

Crepusculario (1923). Fue su primer libro, lo publicó con su dinero y con la colaboración de amigos.
Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) ha sido el más vendido.
Obra que lo llevó a destacarse entre uno de los mejores poetas de Latinoamérica.
Residencia en la tierra (1933), contiene poemas impregnados de trágica desesperación ante la visión de la existencia del hombre en un mundo que se destruye.
Canto general (1950), un poema épico-social en el que retrata a Latinoamérica desde sus orígenes precolombinos.
Confieso que he vivido (1973). Obra póstuma; en el mismo año de su fallecimiento, se publicaron sus memorias.
Los siguientes poemas pertenecen al libro veinte poemas de amor y una canción desesperada

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos…

Poema 01.

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar al hijo del fondo de la tierra.
Fui sólo como un túnel. De mí huían los pájaros,
y en mí la noche entraba en su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!
¡Ah las rosas del pubis! ¡ Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue y el dolor infinito.

Para mi corazón basta tu pecho…

Poema 12

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Puedo escribir los versos más tristes está noche…

Poema 20.

Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Espero que hayan disfrutado de estos bellos poemas.
Recuerdo a los lectores que todos aquellos que quieran publicar material de su autoría en la revista literaria “Los Palabristas De Hoy Y De Siempre” pueden hacerlo.
E-mail: monicaacaruso@hotmail.com
Que tengan una buena semana.
Hasta el próximo lunes.

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