N° de Edición 7149
Cultura

“Siempre hemos luchado contra la invisibilidad”

“Siempre hemos luchado contra la invisibilidad”.

La ministra Estela Díaz anunció los relatos ganadores del concurso literario “Ellas no fueron Contadas”, destinado a mujeres y LGTBI+ de los 135 distritos que participaron contando historias de vida de mujeres y diversidades  bonaerenses que dejaron huella, que protagonizaron luchas, que lideraron movimientos, que marcaron la memoria colectiva de sus territorios.

La actividad forma parte de la revalorización de figuras femeninas y LGTBI+ en el marco del Bicentenario de la Provincia de Buenos Aires.

“Siempre hemos luchado contra la invisibilidad, contra lo que no se cuenta, lo que no se nombra, lo que no se escribe, que parecería que no existe. Y nosotras sabemos que existe porque siempre lo hemos tenido que hacer desde el lado de las resistencias. Hemos tenido que construir estrategias para que se alcen esas voces, para que se reconozcan, para que se nombren, para que se cuenten y se escriban”, de esta manera la funcionaria anunció los primeros premios del concurso literario.

Díaz expresó: “Me siento muy emocionada, es un paso más en la construcción de este nuevo Ministerio que soñamos, que sueñan las pibas. Hay un movimiento que promovió la capacidad de gestión y un gobierno que decidió políticas culturales en pos de la igualdad, de la inclusión, como modo de resistencia a las violencias, como modo de construir parte de las respuestas”.

El jurado integrado por Claudia Bernazza, Sandra Russo y Adriana «Indi» Valobra seleccionó los cuatro relatos ganadores y las diez menciones especiales que serán publicados próximamente.

La periodista y escritora Sandra Russo recordó que “este concurso fue pensado con la idea de rescatar la memoria barrial, la memoria de personajes, de mujeres y LGTBI+, que no conocemos y queremos conocer, personajes que no están en la agenda de los medios de comunicación, pero que sí están en la memoria de sus barrios y de sus distritos”.

Por su parte, la diputada nacional y escritora Claudia Bernazza destacó la valentía “en primer lugar de la Ministra Estela Díaz y de todo su equipo, que se ha propuesto dar la batalla cultural, no solo atender las violencias y la reposición de derechos de las mujeres, sino sobre todo dar una batalla por las palabras, por los sentidos y en este caso por la historia, una historia que no fue contada”.

La doctora en Historia Adriana Valobra subrayó: “Alentamos a continuar escribiendo, buscando que el río de las palabras se convierta en un río más torrentoso. Creo que las personas que lean estos textos van a poder experimentar, descubrir sensibilidades, experiencias que van y vienen en el tiempo y que de alguna manera viven a través de nuestros recuerdos”.

Se recibieron 81 relatos de todo el territorio provincial. La premiación tuvo en cuenta los criterios previstos en las bases que ponga en valor el protagonismo de una mujer y que se trate de un texto  con calidad literaria. En todos los casos se valoró la contribución al conocimiento de mujeres y diversidades bonaerenses.

El primer lugar resultó en un premio compartido. Un texto de tipo literario y un ensayo, ambos referidos a mujeres del territorio históricamente silenciadas. En un caso, “De barro y agua”, de María Laura Flores de General Belgrano (presentado bajo el seudónimo Auca), el lenguaje sobrio y poético colabora con el conocimiento de la “Baguala” que no es otra que Eulogia Sierra, descendiente de ranqueles, cuya figura -por momentos mítica- quedó enlazada a Gral. Belgrano y parece flotar aún en sus territorios, como si una y otra vez volviera a cruzar el Río Salado.

Por otra parte, el ensayo “Yo, Isabel Pallamay” de Zunilda Olga Quatrin de Quilmes (presentado bajo el seudónimo Nonpacha) nos permite conocer a las mujeres que conducen los destinos de sus pueblos, en este caso, de una comunidad originaria y la excepcionalidad de su conductora, Isabel Pallamay. Su temple se forjó en la reducción de Quilmes, en las resistencias frente a la opresión y en la búsqueda de reconocimiento no sólo a su pueblo sino también, a su condición de mujer.

El segundo puesto fue para “Las muchachas” de María Eva Rey de Luján (presentado bajo el seudónimo Flor de Cardo) y el tercer premio para “Ni las únicas, ni las últimas” de Beatriz Eloísa Muglia de La Plata (bajo el seudónimo de Carmela).

Ambos visibilizan comunidades femeninas que se abrieron paso en sociedades que no estaban preparadas para su protagonismo. En un caso, la historia de “Las muchachas” se vuelve colectiva, de mujeres anónimas con trayectorias muy diversas que, unidas en un momento histórico de contrastantes claro-oscuros, se encuentran y acompañan para iluminar sus vidas entre sí.

En el otro, “Ni las únicas ni las últimas” es la historia de Beatriz Gayoso Rojas, quien se abre paso en un mundo patriarcal que pocas habían podido interpelar. El texto nos presenta posibles diálogos en escenarios de la primera mitad del siglo XX, cuando se dificultaba el acceso de las mujeres a los ámbitos de conocimiento que eran considerados de dominio masculino. Superar esos escollos permitió también iniciar una tradición familiar de mujeres universitarias que se acompasó con los procesos de transformación social.

Asimismo, las integrantes del jurado resolvieron otorgar dos menciones especiales compartidas para los textos: “La madre innaturaleza: relatos de una vida revolucionaria” de Ernesto José Ingrati de Quilmes (con el seudónimo de La Ramera de Escarlata) y “La paciencia de Graciana” de Clara Fabiana Rey de La Plata (bajo el seudónimo de Clara López). Se trata de textos que aportan al conocimiento de la realidad de mujeres y diversidades.

En el caso de “La madre innaturaleza” presenta la historia de la madre trans Mariela Muñoz, en el que accedemos a un mayor reconocimiento de las estrategias de empoderamiento. El texto sensibiliza frente a una historia de amor que fue penalizada en un tiempo gélido para los vínculos maternos filiales que podía construir una mujer trans, pero que, más adelante, logró revertir el trasfondo prejuicioso.

“La paciencia de Graciana” es un ensayo histórico riguroso que nos obliga a reflexionar sobre cómo la vida de una mujer anónima, con sus faenas cotidianas, concluye en un drama social penalizado. Esta historia hace visibles las profundas tramas de género y violencia que la atravesaron.

Finalmente, las menciones generales fueron otorgadas a “Bienvenida puérpera” de Cecilia Adriana Basilico de Morón (Seudónimo: Sheela), “Una tal María Josefa” de Catalina Celano de Villa Gesell (Seudónimo: Katiusha), “Mujer ígnea, encendida de coraje” de Beatriz Zulema Grasso de Berisso (Seudónimo: Teté), “Una lluvia de naranjas que transformó su vida” de María Belén Cano de Mar del Plata (Seudónimo: Paloma), “Memorias de una longko – Homenaje a Liliana Inés Antimán” de María Martina Arburu  de Bragado (Seudónimo: Marinikieta), “Rosa. Una Historia contada por fuera de los espacios de poder” de Aida Toscani de Pergamino (Seudónimo: Arroyeña), “Emilia” de María Soledad González de Tandil (Seudónimo: Elena Márquez), “Resurgiendo de las cenizas” de Maira Benítez de La Matanza (Seudónimo: @mika), “Soy Sebastiana, volví para contar” de María Cecilia Corda de La Plata (Seudónimo: Erne Estrada) y “La abuela araña” de Ivonne Geraldina Minuet de Rafael Castillo (Seudónimo: Curcuvita Nativa).

Los textos con menciones generales, en todos los casos, ponen en evidencia las historias, realidades y huellas que dejan las mujeres y diversidades en la provincia.

Todos los relatos  aportan a la visibilización de sus protagonistas: son mujeres y diversidades no contadas, construidas al calor de los ritmos lentos o agitados de nuestra historia, escondidas en una esquina, soñando futuros en las páginas de una revista, solidarias en sus prácticas sociales, acompañadas para superar el dolor y la violencia, atreviéndose a contar sus experiencias a veces dolorosas, a veces luminosas, testimoniando pequeños instantes. Son historias que nos conmueven y el concurso, al elegirlas, invita a dibujar un nuevo mapa de la trama social de la provincia de Buenos Aires.

Todos los relatos serán publicados en un libro, impreso y en versión digital. El primer premio consiste en la realización de un mural en el distrito de la autora ganadora (en este caso dos murales) y la entrega de 30 ejemplares del libro a cada una. El segundo premio consta de quince ejemplares y el tercer premio diez ejemplares del libro impreso.

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