N° de Edición 6911
Cultura

Robert Bridges en Los Palabristas de hoy y de siempre

Robert Bridges: Los Palabristas de hoy y de siempre

Estimados lectores;

Gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre. Revista literaria que funde y dirijo desde el año 2001. La reseña biográfica de la semana es sobre Robert Bridges nació el 23 de octubre de 1844 en Walmer; y falleció el 21 de abril de 1930. Fue un poeta inglés gran amigo de Gerard Manley Hopkins. Obtuvo la Orden del Mérito. Nació en Walmer, en el condado inglés de Kent, al sureste de Londres. Se educó en el Colegio Eton y en el Colegio Corpus Christi de la Universidad de Oxford.

Por: Mónica Caruso. Tapiales
E-mail: monicaacaruso@hotmail.com

Allí conoció a Gerard Manley Hopkins, con el cual mantendría una amistad hasta la muerte de éste en 1889. Realizó estudios de medicina en el Hospital St. Bartholomew de Londres. Ejerció como médico en el hospital para niños Great Ormond Street, pero después de contraer una neumonía, tuvo que retirarse en 1882. Tras haberse recuperado se dedicó plenamente a la escritura, aunque su carrera literaria no comenzó ahí, sino que unos años antes, en 1873, ya había publicado un libro de poesía. En 1913 fue nombrado poeta laureado. En 1884 se casó con Monica Waterhouse, que era hija de Alfred Waterhouse, con la que tuvo tres hijos, de los cuales se encuentra la poetisa Elizabeth Daryush. Vivieron en Yattendon, después en Boar’s Hill, y finalmente en Oxford, donde Robert Bridges fallecería en 1930.

 

Fue gracias a él que la poesía de su amigo Gerard Manley Hopkins fue reconocida después del fallecimiento de éste, ya que publicó, en 1918, un libro donde se recogía prácticamente la obra completa de Hopkins.

Himnología Robert Bridges también contribuyó de forma notable en la himnología con la publicación de Yattendon Hymnal en 1899. Se considera que esta colección de himnos hace de puente entre la himnología de la época victoriana y el final de la segunda mitad del siglo XIX; y la himnología moderna de principio del siglo XX.

 

Bridges tradujo himnos históricos importantes, de los cuales muchos se encuentran en sus libros Songs of Syon de 1904 y English Hymnal de 1906.

Robert Bridges: Los Palabristas de hoy y de siempre

Muchas de las traducciones de Bridges siguen siendo utilizadas, como son: Ah, Holy Jesus (Johann Heermann, 1630) All My Hope on God Is Founded (Joachim Neander, c. 1680) Jesu, Joy of Man’s Desiring (Martin Jahn, 1661)

 

O Gladsome Light (Phos Hilaron) O Sacred Head, sore wounded (Paulus Gerhardt, 1656)

 

O Splendour of God’s Glory Bright (Ambrose,4th cent.) When morning gilds the skies (stanza 3; Katholisches Gesangbuch, 1744)

 

Sus obras principales

 

Poesía 1876-89: The Growth of Love (1876;1889) 1884: Prometheus the Firegiver: A Mask in the Greek Manner (1884) 1885: Nero (1885) Eros and Psyche: A Narrative Poem in Twelve Measures (1885;1894). Una historia basada en Apuleyo. 1890: Return of Ulysses 1890: Shorter Poems, libros I – IV 1894: Shorter Poems, libros I – V

 

Ibant Obscuri: An Experiment in the Classical Hexameter 1918: The Necessity of Poetry 1920: October and Other Poems 1925: New Verse 1925: The Tapestry: Poems 1929-30: The Testament of Beauty Críticas y ensayos[editar] 1893: Milton’s Prosody, With a Chapter on Accentual Verse 1895: Keats 1916: The Spirit of Man

 

Fuente: Wikipedia

Poemas

 

(Robert Bridges)

 

Amo las cosas bellas

 

Amo las cosas bellas, Las busco y las adoro; Son la mejor alabanza para Dios, Y para el hombre de estos apresurados días Son el mayor honor.

 

También yo haré algo Y disfrutaré de ellas mientras tanto, Aunque mañana parezcan ser tan solo Como palabras de un sueño.

 

La nieve de Londres

 

Cuando los hombres estaban todos dormidos la nieve llegó volando, En grandes copos blancos cayendo sobre la ciudad marrón, Sigilosamente y perpetuamente depositándose y cayendo libremente, Silenciando el tráfico más reciente de la ciudad somnolencia; Amortiguando, silenciando, ahogando sus murmullos cayendo; Con pereza e incesantemente flotando y cayendo:

En silencio cernidos y cubriendo con velo la carretera, el techo y barandilla; Ocultación de división, haciendo el desnivel nivelado, dentro de ángulos y grietas suavemente a la deriva y navegando. Durante toda la noche cayó, y cuando las completas pulgadas siete se tendían en la profundidad de su no compactada ligereza, Las nubes volaron desde un alto y escarchado cielo; Y todo se despertó más temprano por el brillo desacostumbrado del amanecer de invierno, el extraño resplandor no celeste: El ojo se maravilló-maravilló de la blancura deslumbrante; El oído escuchó la quietud del aire solemne; No hay sonido del estruendo de la rueda ni del pie que cae, Y los gritos ocupados por la mañana llegaron delgados y libres.

Entonces oí a chicos, mientras iban a la escuela, llamando, Recogieron el maná de cristal para congelar Sus lenguas con su degustación, sus manos con bolas de nieve; O se alborotaron a la deriva, cayendo hasta las rodillas; O mirando hacia arriba desde debajo de la maravilla del musgo blanco, ‘O mirar a los árboles! “Gritaron,’ O mirar a los árboles! Con disminuida carga unos pocos carritos crujen y se mueven con torpeza, Siguiendo por el desierto camino blanco, Una gran empresa del país se dispersa en pedazos; Cuando ahora ya el sol, en pálida disposición De pie junto a alta cúpula de Pablo, extendiendo a continuación Sus rayos brillantes, y despertaron el revuelo del día. Por ahora las puertas abiertas, y hace la guerra con la nieve; Y los trenes de hombres sombríos, cuento pasado en entregas, Pisa largos caminos de color marrón, como hacia su trabajo van: Pero incluso para ellos un tiempo sin preocupaciones cargan Sus mentes desviadas; la palabra diaria no es pronunciada, Los pensamientos diarios de trabajo y dolor de pijamas A la vista de la belleza que los recibe, por el encanto que han roto.

 

Eros

¿Por qué no haces nada en tu rostro? Tú ídolo de la raza humana, Tú tirano del corazón humano, La flor de la juventud preciosa que es arte; Sí, y que estás, en tu juventud Una imagen de la verdad eterna, Con tu carne exuberante tan hermosa, que sólo Fidias podría comparar, antes de su casta de forma marmórea El tiempo había desintegrado los colores cálidos; Al igual que a sus dioses en tu vestido de orgullo, Tu brillo estrellado de la desnudez.

Seguramente tu cuerpo es tu mente, Porque en tu rostro no hay nada que encontrar, Sólo tu sonrisa suave no cristiana, Que las sombras ni el amor ni el engaño, sino la voluntad descarada y un poder inmenso, En secreto inocencia sensual.

Oh rey de la alegría, ¿cuál es tu pensamiento? Sueño tú sabes qué es la nada, Y harías que la oscuridad venga, pero tú haces a la luz donde tú vas. Ah todavía ninguna víctima de tu gracia, Ninguno de los que han sido rodeados por tu abrazo, ¿Han atendido a mirar sobre tu cara?

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: E-mail: monicaacaruso@hotmail.com

 

Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo.

 

Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre

 

Que tengan un excelente inicio de semana. Hasta el próximo lunes.

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