N° de Edición 7276
Cultura

¿Qué importancia tienen las producciones audiovisuales a lo largo de la historia?

TESTESTE

Carlos Alberto Scavuzzo entrevistó por NCO Radio, la 2020 a la escritora del libro «Video boliviano de los 80´. Experiencias y memorias de una década pendiente en la Ciudad de La Paz», María Aimaretti. La obra es producto de una investigación que data del 2005, que busca mostrar las experiencias de producción cultural de ese país.

Lautaro Guiñazú

¿Qué importancia tienen las producciones audiovisuales a lo largo de la historia?.  Aimaretti es doctora en Historia y Teoría de las Artes por la Universidad de Buenos Aires. Además, es investigadora del Conicet y profesora en la UBA.La escritora se interesó en la cultura boliviana y, en particular, la de la Ciudad de La Paz. «Hice mi tesis de doctorado entre el año 2010 y 2015, estudiando experiencias de producción cultural boliviana. Mi interés por Bolivia no es de hace uno o dos años, sino que tiene prácticamente quince años de trayectoria», contó.

También, agregó: «Me fui adentrando cada vez más en el universo riquísimo boliviano, y así fui descubriendo muchas más experiencias de producción cultural que habían tenido lugar, buscando desde el campo de la belleza, desde el campo de la cultura y las artes, intervenir en lo que son las dinámicas sociales, políticas. Intervenir en la esfera pública».

Por este motivo, Aimaretti se dio cuenta de que de esta manera empezó a conocer la experiencia de producciones videográficas «muy variadas», que se desarrolló durante la década de los ochenta en la Ciudad de La Paz.

«Las identidades no son esenciales. Las identidades son construcciones dinámicas, heterogéneas. No hay una identidad pura, no hay una identidad acabada ni cerrada, sino que siempre están en constante transformación. Todo esto hay que situarlo en un momento en la región muy sensible y muy peculiar. La década de los ochenta es un momento muy complejo en la región, porque es el momento donde se pasa de alguna manera de los regímenes dictatoriales a las democracias», explicó la autora.

A su vez, en su interpretación, comentó que «esas transiciones en cada país fueron muy diferentes. Tuvieron dinámicas y ritmos diferentes. Comparten el proceso de democratización, pero cada país lo vivió de un modo distinto».

Los procesos políticos de la época, influyeron, según Aimaretti, en los procesos de producciones culturales. «Se dio una serie de transformaciones en la sensibilidad y en la generación. Es el momento donde muchos jóvenes se vuelcan a la producción a través de imágenes en movimiento, a la comunicación social, y de pronto se abren espacios de intercambio muy potentes, muy poderosos, que también hay que verlos en su movimiento y en su dinámica regional», expuso.

Por eso, la escritora sostuvo que «todos estos problemas son mejor estudiables en Bolivia que en otro país. La realidad boliviana es específica, tanto como la argentina, y no es porque la identidad boliviana tenga una especificidad que la hace distinta a las demás por la que yo me haya volcado a eso, sino por la complejidad del fenómeno, que se ha comportado en sí mismo como objeto de estudio».

Al ser consultada sobre el por qué de estudiar las experiencias audiovisuales de Bolivia y no de Argentina, Aimaretti explicó que en Bolivia hay todo un proceso en esa década, y en nuestro país ya había una tradición establecida previamente, con el cine argentino industrial.

Historia de Bolivia en los ochenta

«La década de los ochenta en Bolivia es una década muy compleja. Es una década en la cual Bolivia vive una complicadísima transición democrática de cuatro largos años. En dos oportunidades hay un saboteo de parte de las Fuerzas Armadas, y hay dos golpes de Estado que interrumpen ese proceso de democratización, y el primer gobierno democrático, hasta el año 1985, es un gobierno que tiene muchos problemas a nivel de gestión económica y social», recordó la autora.

Siguiendo esa línea, Aimaretti tuvo presente que «el país entró en un periodo inflacionario y de precarización social muy importante, que es absolutamente traumático para la sociedad boliviana, y en el año 1985 es elegido como presidente Víctor Paz Estenssoro. Es su último mandato, y en el cual se introduce de modo absolutamente férreo el modelo neoliberal, que lo que hace es desarmar de alguna manera la matriz estatista que había sido instaurada a partir de 1952».

Como en Argentina, las empresas nacionales «iban a ser vaciadas». A su vez, «hay una enorme desocupación en los sectores mineros y la fisonomía social, política y económica del país va a cambiar».

«Los jóvenes de aquella época son jóvenes que se comprometen con los movimientos sociales, con los movimientos populares, y son testigos de todos estos cambios que, para una década, son muchísimos y que, ciertamente, dejan consecuencias aun en la actualidad», afirmó la escritora.

Además, agregó: «Los jóvenes en aquel momento quisieron intervenir en la esfera publica, abriendo otros espacios de imaginación, otros espacios de mirada y otras imágenes. Propusieron nuevas estéticas y nuevas formas de producir, que eran autogestivas, que estaban vinculadas a ONGS o que tenían que ver con prácticas colectivas».

La idea de estos jóvenes no era que el cine filme a los sectores populares, sino que ellos puedan «apropiarse» de los instrumentos de comunicación.

También, entre 1988 y 1992, se generaron «espacios de colaboración» entre cineastas latinoamericanos. La idea fue tan buena que se creó el «Movimiento Latinoamericano de Video».

El libro actualmente está en preventa y podrá ser adquirida escribiendo al mail videobolivianodelos80@gmail.com.

Fuente imagen: Opinión de Bolivia.

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