N° de Edición 7092
Cultura

Los Palabristas de hoy y de siempre: Otto René Castillo

Los Palabristas de hoy y de siempre: Otto René Castillo.

Gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de Diario NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre, revista literaria que fundé y dirijo desde el año 2001.

La reseña biográfica de la semana es sobre Otto René Castillo (Quezaltenango25 de abril de 1936– 23 de marzo de 1967) fue un poeta, activista y combatiente guerrillero guatemalteco.

Se graduó de bachiller en 1953 en el Instituto Nacional Central para Varones, en donde pertenecía a la agrupación estudiantil que se llamaba Alianza de la Juventud Democrática.

 Trabajaba con la República Escolar Normalista de la Escuela Normal para Varones y que era una forma de autogobierno que le daba vida a las escuelas públicas de la secundaria durante el gobierno de Jacobo Arbenz; ​ también estaba afiliado al Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT).

En 1954, debido a su oposición al golpe de Estado contra el gobierno de Arbenz, salió exiliado hacia El Salvador donde trabajó en varios oficios.2​ Regresó a su país cuatro años después y estudió Derecho en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Tras un año de brillante desenvolvimiento académico, partió a la República Democrática Alemana​ donde obtuvo una beca para estudiar letras, la cual abandonó para integrarse a un grupo de cineastas que filmaban los levantamientos populares de la época.

Una vez más retornó a Guatemala en 1964, pero nuevamente fue exiliado el año siguiente. No obstante, organizaciones políticas le nombran representante de su país en el Comité Organizador del Festival Mundial de la Juventud y tuvo la oportunidad de viajar por diferentes partes del mundo.

Muerte

En 1966 volvió a su Guatemala e integró la guerrilla de las Fuerzas Armadas Rebeldes; negándose a permanecer en un refugio en la Ciudad de Guatemala.

Estuvo con los combatientes de la Sierra de las Minas donde se dedicaba a preparar obras de teatro que los combatientes representaban ante los campesinos del área para hacerles llegar el mensaje de la guerrilla.

Asimismo, dado que las fuerzas guerrilleras de ese entonces estaban integradas por jóvenes rebeldes, varios de los cuales provenían de las filas del ejército y otros eran estudiantes de secundaria o de la universidad nacional y dos profesionales (economista y antropólogo).

Las mismas carecían de sustento ideológico, por lo que cuando Castillo ingresó a las filas del movimiento, le asignaron la formación de los combatientes en los conceptos teóricos del marxismo.

Tras un combate con el ejército fue herido y capturado por fuerzas gubernamentales en la Sierra de las Minas junto con Nora Paiz, también combatiente guerrillera—, y ambos quemados vivos el 17 de marzo de 1967; de aquel acombate solo sobrevivió el guerrillero guatemalteco Pablo Monsanto.

Al ser capturado, Castillo fue conducido a la base militar de Zacapa y torturado brutalmente por un capitán del ejército guatemalteco.

La tortura duro cinco días, y luego murió cruelmente quemado vivo junto a otros trece colaboradores de la insurgencia.

Fuente: Wikipedia

Poemas

Duele menos estar solo

Creo
que duele menos

estar solo
con tu recuerdo,
bajo este cielo

duro,
bajo este viento
espeso,
bajo miradas

agudas
que preguntan:
«¿Por qué sufren
tus manos

en las tardes’?
«¿Por qué no vienes,
sin la hoguera

de su pecho
lejano,
y te diviertes
con nosotras?»

Contigo

no me cabe el mundo
en las venas.
Pero sin ti

soy demasiado pequeño,
para esta calle
de labios grises.

Créeme, tu ausencia quema,
alma mía.
Y tu recuerdo duele.

Ahora soy, por ejemplo,
el esqueleto
de una casa incendiada,

que se duele
en el fondo de la ceniza.
Y grito: «Llevadme llamas

con vosotras, a cualquier parte.
No me dejéis ardido
de escombros.

Llevadme, en vuestros lomos,
porque me duele
el calvariento recuerdo

de los pájaros que cantaron
en mi techo, por las tardes.»

Y solo pasa el humo,
frente a mis manos
que claman sin escuchas.

Así todos los días
amante mía.

Créeme, pero me duele
más tu recuerdo,
amor mío,

que mi vencida soledad.

Encuentro

Estábamos tan lejos el uno del otro.
Mares había entre nosotros.

Montañas y agua.
Fuego y viento.
Largos años

de oscura
desesperación
había entre nosotros.

Pero nos encontramos,
a pesar de todo,
porque la vida lo quería

ciegamente.

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a carussomonica@gmail.com. Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo. Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre. Que tengan un excelente inicio de semana. Hasta el próximo lunes.

 

 

 

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