N° de Edición 6831
Cultura

Los Palabristas de hoy y de siempre: Lyman Frank Baum

Los Palabristas de hoy y de siempre: Lyman Frank Baum.

Estimados lectores: gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de Diario NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre, revista literaria que fundé y dirijo desde el año 2001.

Por: Mónica Caruso. Tapiales

E-mail: carussomonica@gmail.com

La reseña biográfica de la semana es Lyman Frank Baum (Chittenango, Nueva York; 15 de mayo de 1856-Hollywood, California; 6 de mayo de 1919) fue un escritor estadounidense de libros para niños.

Alcanzó el éxito comercial con su primer libro, Father Goose (1899), al que siguió un año después la aún más popular historia El maravilloso mago de Oz (1900).

Escribió otros trece libros sobre la serie Oz, que tuvo un gran número de lectores. Tras su muerte en 1919, Ruth Plumly Thompson continuó la serie y además su tío, Shormak Khotel, encontró más libros escondidos en la supuesta bóveda de Frank, uno de los cuales relata el final del mago de Oz.

Su obra comprende más de 200 poemas, 82 relatos cortos, otras 55 novelas variadas, 9 novelas más de literatura fantástica y un número desconocido de guiones. También intentó repetidamente llevar sus obras al escenario y la pantalla.

Fue llamado «Lyman», en honor del hermano de su padre, aunque le desagradaba este nombre y prefería «Frank». Su madre, Cynthia Stanton, era descendiente de Thomas Stanton, uno de los cuatro fundadores de la localidad de Stontington en Connecticut.

Benjamin Baum fue un próspero hombre de negocios que hizo su fortuna en los campos petroleros de Pensilvania. Frank creció en la residencia de sus padres, Rose Lawn, a la que siempre recordó como una especie de paraíso.

Frank empezó a escribir siendo muy niño, quizás debido a su fascinación por la imprenta. Su padre le compró una sencilla imprenta y Frank la usó para producir el periódico The Rose Lawn Home Journal con la ayuda de su hermano pequeño, Harry Clay Baum, a quien siempre estuvo muy unido.

Los hermanos publicaron varios números del periódico, incluyendo anuncios pagados. A los 17 años ya había creado un segundo periódico amateur, The Stamp Collector, imprimido un panfleto de 11 páginas titulado Baum’s Complete Stamp Dealers Directory, y había creado en compañía de amigos un negocio de sellos.

En esta misma época empezó su dedicación al teatro, una actividad que le fascinaba y que en varias ocasiones le llevó al fracaso y casi a la ruina. Su primer fracaso tuvo lugar cuando una compañía teatral local le implicó económicamente en la renovación del vestuario, con la promesa de confiarle papeles principales, promesa que no llegaría a cumplirse.

Desilusionado, Baum dejó el teatro temporalmente y se fue a trabajar de empleado en la compañía comercial de su cuñado en Syracuse. Un día encontró un compañero muerto en un almacén cerrado, un aparente suicidio.

Este incidente parece haber inspirado su narración sobre un cuarto sellado, The Suicide of Kiaros.

A la edad de 20 años, Baum encontró una nueva vocación: la cría de aves, que se había convertido en una locura nacional por aquel entonces.

Se especializó en la cría de una raza especial de aves, el pollo de Hamburgo. En el año 1880 fundó una revista mensual, The Poultry Record, dedicada a la cría de aves, y en 1886, cuando tenía 30 años, publicó su primer libro: The Book of the Hamburgs: A Brief Treatise upon the Mating, Rearing, and Management of the Different Varieties of Hamburgs, dedicado a la cría del pollo de Hamburgo.

Pero Baum nunca permaneció lejos de los escenarios. Continuó representando papeles en comedias, utilizando los nombres artísticos de Louis F. Baum y George Brooks.

El año 1880, su padre le construyó un teatro en Richburg, en el estado de Nueva York, y Baum emprendió la tarea de escribir obras de teatro y crear una compañía.

The Maid of Arran (La doncella de Arran), un melodrama con canciones basada en la novela A Princess of Thule, de William Black, que le proporcionó un modesto éxito. Baum no sólo escribió la obra sino que también compuso las canciones (adelantando un prototípico musical, dado que las canciones estaban relacionadas con el argumento y la acción), y actuó en el papel protagonista.

Su tía, Katharine Gray, representó el papel de su tía. Fue el fundador de la Syracuse Oratory School, y Baum anunciaba entre los servicios en el catálogo, la enseñanza de teatro, incluyendo escenografía, creación literaria, dirección teatral, traducción (francés, alemán e italiano), revisión, y opereta, aun cuando no era posible hacer tanto.

El 9 de noviembre de 1882, se casó con Maud Gage, hija de Matilda Joslyn Gage, famosa sufragista.

Con el éxito del Mago de Oz en libro y en el teatro, Baum y Denslow esperaban que la suerte les sonreiría una tercera vez y en 1901 publicaron Dote and Todo of Merryland. El libro fue uno de los más flojos de Baum, y su fracaso enfrió sus relaciones con Denslow. Fue su última colaboración.

Varias veces durante el desarrollo de la serie de obras sobre Oz, Baum declaró que había escrito su último libro sobre el tema y se dedicó a escribir otras obras que recreaban mundos fantásticos diferentes, incluyendo The Life and Adventures of Santa Claus y Queen Zixi of Ix.

No recuperó una situación financiera estable en varios años, tras vender los derechos de explotación de algunas de sus primeras obras, incluyendo El maravilloso mago de Oz.

Esto desembocó en que la empresa editorial M.A. Donahue Company empezó a sacar ediciones baratas de las primeras obras de Baum, y el reclamo publicitario era que estas primeras obras de Baum, mucho más económicas, eran mejores que las nuevas y más caras.

Baum transfirió la mayor parte de sus propiedades a nombre de su esposa, a excepción de su ropa, su biblioteca (fundamentalmente compuesta por libros infantiles, como los cuentos de hadas de Andrew Lang, cuyo retrato tenía en su estudio), y su máquina de escribir, dejando las finanzas en manos de Maud. De este modo perdieron mucho menos del que podían haber perdido.

Su último libro sobre Oz, Glinda de Oz fue publicado un año antes de su muerte, pero los libros sobre Oz continuaron más allá de la muerte de su creador por otros autores, entre los que hay que destacar a Ruth Plumly Thompson, que escribió noventa libros sobre Oz.

Baum utilizó diversos seudónimos para algunas de sus obras no relacionadas con Oz

Edith Van Dyne (Serie de Aunt Jane’s Nieces – Las sobrinas de la tía Jane)

Laura Bancroft (Twinkle and Chubbins, Policeman Bluejay)

Floyd Akers (La serie de The Boy Fortune Hunters, continuación de la serie Sam Steele) Suzanne Metcalf (Annabel) Schuyler Staunton (The Fate of a Crown, Daughters of Destiny) John Estes Cooke (Tamawaca Folks)

También escribió de forma anónima The Last Egyptian: A Romance of the Nile. Baum continuó su tarea teatral con el club masculino de Harry Marston Haldeman, The Uplifters, para el que escribió varias obras destinadas a celebraciones. También escribió unas reglas paródicas.

El grupo, al que también pertenecía Will Rogers, estaba orgulloso de haber tenido Baum como miembro, y póstumamente repuso algunas de sus obras, pese a su carácter circunstancial.

Antes de esto, su última producción teatral había sido The Tik-Tok Man of Oz (basada en Ozma de Oz y la base para Tik-Tok de Oz), un modesto éxito de Hollywood que el productor Oliver Morosco decidió que no era lo suficiente bueno como para estrenarse a Broadway. Morosco pasó rápidamente a la producción de películas, como Baum.

En 1914, habiéndose trasladado a Hollywood unos años antes, Baum comenzó su carrera como productor cinematográfico con la creación de la compañía The Oz Film Manufacturing Company, como consecuencia de su actividad con «The Uplifters».

Fue el presidente, principal productor y guionista. El resto de la plantilla la componían Louis F. Gottschalk, Harry Marston Haldeman, y Clarence R. Rundel. Las películas fueron dirigidas por J. Farrell MacDonald.

Tras el poco éxito que obtuvo en el inexplorado mercado del cine mudo infantil, Baum escribió The Last Egyptian y realizó una película (secciones de la cual se incluyen en Decasia), pero el nombre «Oz» se había convertido en un veneno para la taquilla e incluso un cambio del nombre de la compañía a Frank Joslyn Baum no ayudó a enderezar las cosas. A diferencia de The Fairylogue and Radio-Plays, Baum no hizo una inversión personal, pero el estrés probablemente afectó su salud.

Baum murió el 6 de mayo de 1919, a los 62 años de edad, y fue enterrado en Glendale, California.

Obras más celebres

1900 El maravilloso mago de Oz

1904 La maravillosa tierra de Oz

1907 Ozma de Oz 1908 Dorothy y el mago de Oz

1909 El camino a Oz

1910 La Ciudad Esmeralda de Oz

1913 La chica de retazos de Oz

1914 Tik-Tok de Oz 1915 El espantapájaros de Oz

1916 Rinkitink de Oz

1917 La princesa perdida de Oz

1918 El hombre de hojalata de Oz

1919 La magia de Oz 1920 Glinda de Oz

Fragmento

El mago de Oz
«Cuando Dorothy salía a la puerta y miraba alrededor no veía otra cosa que la inmensa pradera gris. No había un solo árbol o casa que alterase la ancha llanura que se extendía hasta el borde del cielo en cualquier dirección.

El sol había calcinado la tierra arada, que era ahora una masa gris surcada por pequeñas grietas. Ni siquiera la hierba era verde, pues el sol había quemado las puntas de las largas briznas hasta dejarlas del mismo color que todo lo demás. En otra época la casa había estado pintada, pero el sol y la lluvia se habían llevado esa pintura y ahora era tan deslucida y gris como el resto de la llanura.

Cuando tía Em fue a vivir a ese sitio era una mujer joven y bonita. A ella también la habían cambiado el viento y el sol. Le habían arrebatado el brillo de los ojos, que ahora eran de un gris apagado; le habían arrebatado el color de las mejillas y los labios, que también eran grises.

Ahora era una mujer delgada que no sonreía nunca. Cuando Dorothy, que era huérfana, fue a vivir con ellos, tía Em se sobresaltaba tanto cada vez que llegaba a sus oídos la risa alegre de la niña que lanzaba un grito y se llevaba una mano al corazón; y todavía se maravillaba de que la niña encontrase cosas de que reírse. Tío Henry no se reía nunca.

Trabajaba duro de sol a sol y no conocía la alegría. Él también era gris, desde la larga barba hasta las toscas botas; tenía expresión severa y solemne y casi nunca hablaba.
Quien hacía reír a Dorothy y la salvaba de volverse tan gris como todos los que la rodeaban era Totó. Totó no era gris; era un perrito negro, de pelo largo y sedoso y pequeños ojos negros que centelleaban con alegría a ambos lados de la divertida y diminuta nariz. Totó jugaba todo el tiempo, y Dorothy jugaba con él y lo quería con pasión.

Fuente: Wikipedia/ epdlp

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: carussomonica@gmail.com. Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo. Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre. Que tengan un excelente inicio de semana. Hasta el próximo lunes.

 

 

 

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