N° de Edición 7295
Cultura

Microficción: «Odio» Por: Sergio Fitte (*)

TESTESTE

MICROFICCION JUEVES

Microficción. Me bajo del camión después de 19 horas. Molido. Al menos, lo primero que veo es al nene que dobla apareciendo por la esquina, me entusiasmo. Hola, cómo anda ese tercer grado, mi amor.

No me contesta. Con el correr del tiempo el diálogo con el hijo, con la mujer, con uno mismo, se va perdiendo. Por eso me gusta el camión, él no dejó de hablarme porque nunca lo había hecho antes. Coquito es quien abre la puerta, me sorprende que tenga su propia llave. No hay nadie, pregunto, casi en silencio. Es martes papá, mamá no vuelve del gimnasio hasta las tres.

Me pongo a hacer la comida y me abro un vino. Martín me dijo que mamá le da besos en la boca a su papá. Tomo medio vaso de un saque. Me trago las palabras que debería decir y contesto más o menos lo que me dijo la psicóloga “con el fin de preservar los vínculos”.

Sirvo la comida. Mientras comemos; en el colegio dicen que vos no sos mi verdadero papá. Termino de vaciar la botella en el vaso. Me paro a buscar otra. Si yo no llegaba a tiempo, vos qué ibas a comer. Nada, galletitas. Levanto los platos, a la pasada le doy un beso en la cabeza que él espanta de un manotazo. Pero se ríe. Le gusta. Coquito cambia el canal de la tele y lo coloca en uno de esos donde gobierna la dictadura de los dibujitos animados. Me agacho para sacar otra botella de la heladera. Encuentro poco más que un vaso de oporto, asqueroso, pero no tengo alternativa. Estoy terminando de lavar los platos. Ya dispuesto a barrer. Mamá le da plata a un chico que se va siempre que yo llego de la escuela; ¿vos lo conoces al chico? Empujo la pelusa del suelo con la escoba y la junto con la palita. Al incorporarme me siento un poco mareado. No me queda nada. Estoy en una emergencia. Salgo un minutito Coquito; ¿te podés quedar un ratito solo? Más vale si siempre estoy solo, el único que me cuida sos vos que no estás nunca. Lo vuelvo a besar a la pasada. Al salir de casa casi me la llevo puesta a ella, a la madre. Dónde vas, me increpa de inmediato. A comprar vino. No estarás tomando mucho vos. No le contesto.

Rumbo al kiosco trato de recordar cuándo y por qué dejé de pegarle y la verdad no me puedo acordar. Dame dos cajas le digo a la nenita divina que atiende. La hija de puta no debe tener ni doce años. No, mejor que sean tres, hoy voy a estar en casa, le digo remarcando la frase, por las dudas. Cuando me pasa el vuelto, le agarro la mano y dejo que la mía transpire un instante sobre la de ella.

(*) El autor: Sergio Fitte (Chillar, Bs. As., 1975) Radicado actualmente en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires. Dirigió talleres literarios en La Plata y en las Unidades Penitenciarias de Gorina y Magdalena mientras vivió en la capital provincial. Es autor de los siguientes libros publicados: “Señor Canario” (La Quimera Ediciones 2001); “A no chillar” (Editorial Corregidor 2003, Libro destacado por Gabriel Bañez en el suplemento literario del diario El Día de La Plata); “Dios con lapicera” (Editorial Corregidor 2005, Prólogo de Esteban López Brusa); Proyecto de difusión (Editorial Simurg 2006); “Prostíbulo” (Editorial Simurg 2009) e Institucionalizaciones (Ediciones El Broche, La Plata 2012). “Odio” integra el libro “Desahogo” Prosa Editores 2016.

+ Microficción seleccionada por Luciano Doti (Lomas del Mirador). Twitter: @Luciano_Doti.

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