N° de Edición 6850
Cultura

Los Palabristas de hoy y de siempre: P’sung Ling

Los Palabristas de hoy y de siempre: P’sung Ling.

Estimados lectores: gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de Diario NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre, revista literaria que fundé y dirijo desde el año 2001.

Por Mónica Caruso. Tapiales

carussomonica@gmail.com

La reseña biográfica de la semana es sobre P’sung Ling. Este nombre sigue la onomástica china, el apellido es Pu.

Pu Songling también conocido como P’sung Ling (Zibo, en Shandong5 de junio de 1640 – 25 de febrero de 1715) es un escritor chino de la dinastía Qing, autor de la famosa recopilación Cuentos fantásticos del estudio del charlatán (Liáo zhāi zhì yì) escritos en lengua clásica en la tradición de los chuanqi de la dinastía Tang.

Nació en una familia de comerciantes y, al no haber obtenido demasiado éxito en los exámenes oficiales, dedicó toda su vida a la enseñanza como preceptor particular.

Pu Songling escribió muchas obras, entre ellas la colección de leyendas de fantasmas, seres sobrenaturales y aventuras de la mitología chinaLiao Zhai Zhi Yi («Los extraños cuentos de Liaozhai», 1741), que es su obra más representativa.

La leyenda dice que tenía una tetería y permitía marcharse sin pagar a quien fuera capaz de contarle un cuento asombroso. La obra contiene 431 cuentos, en los cuales destaca la combinación de realismo y fantasía y la vitalidad de sus personajes. Los cortos abarcan 200 o 300 caracteres, y los largos, miles.

Esta obra critica las ataduras del feudalismo, el duro destino de las mujeres, el sistema decadente de exámenes imperiales y la fosilización de la ética feudal, mientras que muestra sus simpatías por los sufrimientos del pueblo y exalta el verdadero amor y el desprecio a las convenciones, abogando por la liberación de la personalidad.

Los cuentos sobre el amor entre lo humano y lo divino, en especial entre letrados y seres femeninos sobrenaturales, han sido los más populares y muestran su deseo de romper con la ética feudal. Entre los mejores pueden citarse El grilloWang SianLianchengEl espíritu del crisantemoLa señora Chou y El sueño del lobo.

El grillo se refiere a la época en que los altos burócratas gustaban de las peleas de grillos y obligaban a sus subordinados a buscarles buenos ejemplares. Cuenta cómo un bajo funcionario fue golpeado por haber fracasado en esa tarea.

Al fin consigue un grillo campeón, pero el hijo, muy curioso, abre su jaula, pero se le escapa y cuando lo consigue capturar lo ha dejado tan herido que muere.

Asustado por lo que ha hecho, va a ver a su madre, esta se lo recrimina duramente, y el muchacho se suicida tirándose a un pozo; cuando llega el padre lo descubren y se apenan como no es posible describir.

Pero su alma se reencarna en grillo campeón y se deja coger por su padre, quien, de esa manera, consigue ascender en el escalafón.

Este cuento, ya de por sí emotivo, ofrece incidentalmente una pintura muy gráfica de las miserias de la gente común y de los funcionarios menores entregados a la merced de sus jefes caprichosos. ​

Las zorras en el “Liao Zhai Zhi Yi” siempre surgen como chicas bonitas y bondadosas. La más brillante entre todas es la llamada Xiao Cui en el cuento con el mismo nombre, el cual destaca por lo intrincado de su argumento.

Pu Songling creó una chica pura, honrada, lista y bondadosa. El autor sólo revela al final del cuento que Xiao Cui es una zorra que viene bajo forma humana a devolver un favor a la familia de Wang porque su madre se refugió en el pasado allí.

También en el cuento “Zorro Casa a su Hija”, Pu Songling escribió una escena de sentimientos tiernos sobre la familia de zorros. Estos son amables, educados y tratan a la humanidad que entra en sus vidas como huésped.

Aparte de zorras bonitas, también hay zorras feas pero bondadosas en “Liao Zhai Zhi Yi”. Lo que cuenta en el cuento “La Zorra Fea” es que una zorra fea sostiene a toda la familia de un letrado pobre mientras es pobre.

Cuando finalmente tiene su propia casa acomodada y ropas bonitas, este letrado invita a un mago para echar a la zorra a la calle. Enfurecida ante la ingratitud del letrado, recobra todo lo que le había dado y le castiga.

El autor condena las conductas perversas de la humanidad a través de este cuento. Pu Songling describe muchas figuras femeninas bajo el nombre de la “zorra” componiendo, en cierto modo, una obra de evasión, pues por su lectura olvidaban los lectores las dificultades de la vida en la China feudal.

También hay historias sobre unas criaturas con características propias a la vez del zombi y del vampiro, las llamadas jiāng shī; las referencias más antiguas sobre estos monstruos datan del siglo XII; absorben el chi o energía vital de las personas a través de sus manos.

Liao Zhai Zhi Yi es una obra inmortal en la historia cultural de China y durante más de 200 años se ha traducido a más de 20 idiomas en todo el mundo y muchos de sus cuentos se adaptaron como películas o telenovelas populares en Extremo Oriente.

Pu Songling también escribió otra obra muy reconocida, El cadáver bebedor, en la que refleja las creencias chinas sobre tener dos almas: la superior y la inferior.

Bibliografía

Songling, Pu (2004). Laura A. Rovetta, Laureano Ramírez, ed. Cuentos de Liao Zhai. Madrid: Alianza. ISBN 8420645710.

Songling, Pu (1988). Jorge Luis Borges, Franco María Ricci, ed. El Invitado Tigre. La Biblioteca de Babel. Madrid: Siruela.

Sung-Ling, P’u (1967). «Dominio Chino». En Roger Caillois. Cuatro Cuentos del Leao Chai Che Yi. trad. Guillermo A. Berisso. Buenos Aires: Editorial Sudamericana. pp. 705-723.

Fuente: Wikipedia / ciudadseva.

El fantasma mordido

Minicuento

P’ou Song-Ling

He aquí la historia que me contó Chen Lin-Cheng: Un viejo amigo suyo estaba echado a la hora de la siesta, un día de verano, cuando vio, medio dormido, la vaga figura de una mujer que, eludiendo a la portera, se introducía en la casa vestida de luto: cofia blanca, túnica y falda de cáñamo.

Se dirigió a las habitaciones interiores y el viejo, al principio, creyó que era una vecina que iba a hacerles una visita; después reflexionó: «¿Cómo se atrevería a entrar en la casa del prójimo con semejante indumentaria?»

Mientras permanecía sumergido en la perplejidad, la mujer volvió sobre sus pasos y penetró en la habitación. El viejo la examinó atentamente: la mujer tendría unos treinta años; el matiz amarillento de su piel, su rostro hinchado y su mirada sombría le daban un aspecto terrible.

Iba y venía por la habitación, aparentemente sin intención ninguna de abandonarla; incluso se acercaba a la cama. Él fingía dormir para mejor observar cuanto hacía.

De pronto, ella se levantó un poco la falda y saltó a la cama, sentándose en el vientre del viejo; parecía pesar tres mil libras.

El viejo conservaba por completo la lucidez, pero cuando quiso levantar la mano se encontró con que la tenía encadenada; cuando quiso mover un pie, lo tenía paralizado. Sobrecogido de terror, trató de gritar, pero, desgraciadamente, no era dueño de su voz.

La mujer, mientras tanto, le olfateaba la cara, las mejillas, la nariz, las cejas, la frente. En toda la cara sintió su aliento, cuyo soplo helado lo penetraba hasta los huesos.

Imaginó una estratagema para librarse de aquella angustia: cuando ella llegara al mentón, él trataría de morderla. Poco después ella, en efecto, se inclinó para olerle la barbilla.

El viejo la mordió con todas sus fuerzas, tanto que los dientes penetraron en la carne.

Bajo la impresión del dolor la mujer se tiró al suelo, debatiéndose y lamentándose, mientras él apretaba las mandíbulas con más energía.

La sangre resbalaba por su barbilla e inundaba la almohada. En medio de esta lucha encarnizada el viejo oyó, en el patio, la voz de su mujer.

  • ¡Un fantasma! -gritó en el acto.

Pero apenas abrió la boca, el monstruo se desvaneció, como un suspiro.

La mujer acudió a la cabecera de su marido; no vio nada y se burló de la ilusión, causada, pensó ella, por una pesadilla.

Pero el viejo insistió en su narración y, como prueba evidente, le enseñó la mancha de sangre: parecía agua que hubiera penetrado por una fisura del techo y empapado la almohada y la estera.

El viejo acercó la cara a la mancha y respiró una emanación pútrida; se sintió presa de un violento acceso de vómitos, y durante muchos días tuvo la boca apestada,con un hálito nauseabundo.

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la  dirección electrónica siguiente: carussomonica@gmail.com. Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo. Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre Que tengan una excelente semana. Hasta la próxima.

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