N° de Edición 6960
Cultura

Los Palabristas de hoy y de siempre: Marta Lynch

Los Palabristas de hoy y de siempre: Marta Lynch.

Estimados lectores: gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de Diario NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre, revista literaria que fundé y dirijo desde el año 2001.

La reseña biográfica de la semana es sobre Marta Lynch (Buenos Aires8 de marzo de 1925 – 8 de octubre de 1985) seudónimo de Marta Lía Frigerio, fue una escritora argentina. Escribió siete novelas y nueve colecciones de breves obras de prosa.

Perteneció al grupo de escritoras argentinas de la generación la década de 1950 (como Silvina BullrichBeatriz GuidoSara Gallardo, etc) que escribieron varios best-sellers y fueron muy populares y polémicas en su tiempo.

Alberto Girri definió a Lynch como una escritora «poco menos que única entre nosotros, por su ímpetu y destreza narrativa y por haber incorporado a nuestra literatura personajes como la señora Ordóñez o la Colorada Villanueva, acaso arquetípicos de nuestro medio».

Se licenció en literatura en la facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Se casó con el abogado Juan Manuel Lynch.

Viajó y dio conferencias en Europa y en distintos países americanos: MéxicoCubaParaguayChile y Uruguay, y fue colaboradora de La Nación y de numerosos diarios y revistas del país y de América.

En Alemania fue proclamada una de las diez mejores cuentistas de Sudamérica.

El libro Cuentos de Colores reúne un conjunto de doce relatos donde es posible verificar su calidad excepcional de escritora.

Política

En noviembre de 1972 viajó en el chárter que trajo de vuelta a Juan Perón. Sus posturas políticas fueron muy cambiantes con el tiempo.

Había sido secretaria de Arturo Frondizi entre 1962 y 1964, coqueteó con la última dictadura militar pero fue la única que reclamó por la aparición con vida de Haroldo Conti y recibió en su casa de Vicente López a personalidades como el Padre Carlos Mugica.

 Suicidio

 Le aterrorizaba el deterioro físico y la decrepitud intelectual. Temía que se olvidaran de ella. Producto de una larga depresión, se suicidó en su habitación con arma de fuego.

El escritor Jorge Asís comentó «La mataron un poco todos los que adoptaban un tono de perdonavidas para referirse a ella. Hace unos cuatro años se vino abajo físicamente y no lo pudo resistir.

 Yo les hubiera hecho un corte de mangas, pero ella se tomaba la vida y la literatura demasiado en serio«.

Le sobreviven sus hijos, el antropólogo Manuel Ramiro, el filósofo Enrique y Marta Juana Lynch. Y sus nietos, entre los cuales se encuentran Deborah Francisca y María Josefina Lynch; María y Juan Manuel Lynch; María Carelli y Juan y Catalina Poitevin, respectivamente.

Novelas

La alfombra roja (Fabril Editora, 1962).

Al vencedor (Editorial Losada, 1965).

La señora Ordóñez (Editorial Jorge Álvarez, 1968).

El cruce del río (Editorial Sudamericana, 1972).

Un árbol lleno de manzanas (Editorial Sudamericana, 1974).

La penúltima versión de la Colorada Villanueva (Editorial Sudamericana, 1978).

Informe bajo llave (Editorial Sudamericana, 1983).

Cuentos

 Los cuentos tristes (Centro Editor de América Latina, 1967).

Cuentos de colores (Editorial Sudamericana, 1970) – Premio Municipal.

Los dedos de la mano (Editorial Sudamericana, 1976).

Los años de fuego (Editorial Sudamericana, 1980).

No te duermas, no me dejes (Editorial Sudamericana, 1985).

Fuente: wikipedia.

Fragmento de “rendición de cuentas”

Marta Lynch

No te duermas, no me dejes.

No te duermas, no me dejes.

Que la pequeña muerte no venga a sobornarnos.

Que no quede pendiente de mi angustiosa desazón, sola, frente al oscuro roble y a los hilos telefónicos que se mueven bajo el impulso del viento de un verano.

Este es un verano más. No me des la oportunidad de pensar que será el último.

Ha sido hermoso vivir la vida juntos y me desgarro pensando en que llegará un tiempo en el que alguno de los dos se irá.

La vida debería durar trescientos años, y aún así, pasados los trescientos, te estaría reclamando por una eternidad en la que vos y yo fuéramos los mismos.

Llámalo amor.

Llamémosle matrimonio.

Llamemos en auxilio de ambos esa fortaleza mental que libra de la nostalgia y de la melancolía.

Quererse de esta manera es un hecho antinatural.

Es contra natura oponerse lo persistente, lo que dura, lo que permanece, a la fatal finitud.

Uno de los dos o los dos estamos errados, amor mío. Uno de los dos debe desprender sus dedos de los dedos del otro.

Pero no hoy.

Todavía no.

Demos otra vuelta de tuerca a la historia que nos ocupó la vida.

No me dejes caer de esta mutua compañía que nos hace bien y nos gratifica.

Ahuyentá el sueño que viene hacia vos como un viento bendito.

No te duermas, no me dejes.

Recuperemos la luminosidad celeste, ahora que algunos creen vernos viejos y que estemos tan jóvenes como para continuar con la aventura de modo que hasta el sueño en que caemos juntos nos reúna.

Espero – oíme – que de este modo amable nos sorprenda el otro largo sueño.

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a revistaliterarialospalabristas@gmail.com. Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo. Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre. Que tengan un excelente inicio de semana. Hasta el próximo lunes.

 

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