N° de Edición 6960
Cultura

Hoy: Derek Walcott. Revista Literaria Los Palabristas de hoy y de siempre

Hoy: Derek Walcott. Revista Literaria Los Palabristas de hoy y de siempre
Hoy: Derek Walcott. Revista Literaria Los Palabristas de hoy y de siempre

Gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre. Revista literaria que funde y dirijo desde el año 2001.

Estimados lectores;

La reseña biográfica de la semana es sobre Derek Walcott
(Castries, Isla de Santa Lucía, 1930 – Gros Islet, 2017)

Poeta y dramaturgo caribeño que funde la tradición cultural antillana con la poesía clásica y moderna en lengua inglesa. Considerado uno de los grandes poetas contemporáneos, recibió en 1992 el premio Nobel.

Descendiente de esclavos negros e hijo de un pintor británico blanco, abandonó su isla natal y estudió en la Universidad de West Indies, en Jamaica. De 1959 a 1976 dirigió el Taller de Teatro de Trinidad.

Viajó a Estados Unidos en 1981 y se instaló en Boston, donde se relacionó con Joseph Brodsky y Seamus Heaney, y ejerció la docencia en la Universidad de Boston y en la de Harvard.

Derek Walcott escribió más de quince libros de poesía y alrededor de treinta piezas de teatro. La mayor parte de su obra aborda las experiencias del pueblo caribeño y reflexiona sobre su herencia: una mezcla de las culturas africana, inglesa y holandesa.
Su poesía relaciona en un solo discurso tres lenguas que provienen de culturas orgánicamente integradas: el inglés, que es su lengua madre, enriquecido con dialectos venidos del África negra, a lo que se añade el holandés, la lengua del poder o del conquistador.
Por tanto, su obra es el proceso de reconstrucción de todo un proceso histórico, no sólo del lenguaje.
Para él, las Antillas son un lugar de mezcla racial, un «potente brebaje» que hizo posible que sugieran «distintas razas, músicas, idiomas y religiones» como resultado de una dura y trágica fase de conquista repleta de sangre y esclavitud.
A pesar de que consideraba que en la literatura no existe la pureza étnica, Walcott trabajó sólidamente con la tradición poética en lengua inglesa, tanto con los clásicos (John Milton, John Donne, Christopher Marlowe, William Shakespeare) como con los poetas modernos (T. S. Eliot, W. H. Auden, Dylan Thomas).

Sus versos poseen potentes imágenes visuales y conceptuales, que junto con el ritmo y el trabajo con la métrica, crean una poesía elegante y a la vez intelectual, que cautiva al lector por la plasticidad de las imágenes y la fuerza moral del discurso.

Entre sus libros de poesía destacan Otra vida (1973), Uvas de mar (1976), El reino de la manzana estrellada (1979), El viajero afortunado (1981), Verano (1984), El testamento de Arkansas (1987) y Omeros (1990).

Compuso numerosas obras de teatro, entre ellas la conocida Sueño en la montaña del mono (1970).

Otra fase destacada de su obra son los ensayos y reflexiones sobre poesía y otros temas, como el volumen La voz del crepúsculo (1998), pues en ellos clarifica sus ideas poéticas, postulando una cosmovisión que coloca a las Antillas dentro de un proceso mayor de memoria épica.

En dichos trabajos analiza la obra de Robert Lowell, Joseph Brodsky, Robert Frost, Aimé Césaire y otros muchos, incluyendo la crítica y el elogio como hace con el controvertido escritor hindú-trinitario V. S. Naipaul.

La idea de Walcott del poeta como ser adánico, como hombre aún asombrado por el mundo, más su lucidez crítica sobre la historia, hacen de él uno de los poetas más interesantes de la contemporaneidad.

Fuente: biografiasyvidas.com
Poemas
El amor después del amor

El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega

a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.

Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó

toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón,
que te conoce de memoria.

Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.
Fama
Esto es la fama: domingos,
una sensación de vacío
como en Balthus,

callejuelas empedradas,
iluminadas por el sol, resplandecientes,
una pared, una torre marrón

al final de una calle,
un azul sin campanas,
como un lienzo muerto

en su blanco
marco, y flores:
gladiolos, gladiolos

marchitos, pétalos de piedra
en un jarrón. Las alabanzas elevadas
al cielo por el coro

interrumpidas. Un libro
de grabados que pasa él mismo
las hojas. El repiqueteo

de tacones altos en una acera.
Un reloj que arrastra las horas.
Un ansia de trabajo.

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.
Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: carussomonica@gmail.com

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