Número de edición 7773
Cultura

Hoy: Carlos I de Orleans. Los Palabristas de hoy y de siempre

Hoy: Carlos I de Orleans. Los Palabristas de hoy y de siempre

Estimados lectores;

Gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre. Revista literaria que funde y dirijo desde el año 2001.

Por: Mónica Caruso. Tapiales

E-mail: revistaliterarialospalabristas@gmail.com

La reseña biográfica de hoy es sobre, duque de Orleans (París24 de noviembre de 1394 – Amboise 5 de enero de 1465).

Fue un poetanoble y militar francés, que se destacó por su amarga disputa con Juan Sin Miedo y combatió junto a él en la célebre batalla de Agincourt, enfrentamiento clave en la sangrienta guerra de los Cien Años.

Fue hijo de la princesa milanesa Valentina Visconti y de Luis de Valois (13721407), duque de Orleans y hermano del rey Carlos VI el Loco.

Carlos llegó al ducado en 1407, año en que murió su padre asesinado por la facción borgoñona liderada por Juan Sin Miedo. Cuando Luis fue asesinado, el pequeño Carlos, de solo trece años, juró venganza.

Bernardo VII de Armagnac, lo tomó bajo su tutela y le prometió que su partido lo ayudaría a lavar con sangre la afrenta.

Agravados los ataques de demencia del rey Carlos VI, se desató una furiosa lucha por el poder en la corte francesa, que terminó escindida en dos bandos: Borgoña y Armañac. Juan pertenecía al primero y Carlos al segundo.

El odio que el de Orleans comenzó a profesar al primero por causa del homicidio tendría luego insospechadas consecuencias en la batalla de Agincourt, que influirían en todo el desarrollo de la guerra de los Cien Años.

A medida que el enfrentamiento interno se complicaba, se sucedieron seis años de guerra civil, luchas intestinas, treguas temporales y sangrientas revueltas, hasta que los de Armañac consiguieron convencer a la opinión pública de que Borgoña era la responsable del asesinato.

Esta demostración marcó el comienzo del ascenso de Armañac en la influencia sobre el rey y la corte y de un eclipse de la facción borgoñona.

Al año siguiente 1415, el rey Enrique V de Inglaterra invadió Francia, tomó la ciudad portuaria de Honfleur y se decidió a enfrentar a un numerosísimo ejército francés junto al bosque y la aldea de Agincourt.

El comandante natural (Carlos VI) era un enfermo mental; su hijo, el delfín Luis, era un jovencito enfermizo, temeroso y sin ninguna experiencia militar y los soldados profesionales de alta graduación no tenían títulos nobiliarios que les permitieran dar órdenes a los duques.

La solución de compromiso fue otorgar el mando a los profesionales d´AlbretBoucicault y Rambures, pero sometiendo sus decisiones a un triunvirato de duques (Juan Sin Miedo, Carlos y Alençon).

Lamentablemente para los franceses, ninguno de los tres tenía experiencia militar suficiente (Carlos de Orleans contaba solo veintiún años de edad) y además el consejo estaba dividido por la antedicha rivalidad entre Juan y Carlos por el asesinato de Luis.

Para completar la desgracia francesa, el ejército inglés tenía un mando unificado, competente y experto encabezado por Enrique V.

La batalla en sí fue funesta para Francia: luego de escasa media hora de combate, la inmensa mayoría del ejército galo estaba muerta, herida, prisionera o en fuga

Carlos de Orleans fue uno de los nobles capturados por Enrique V después de la furiosa refriega cuerpo a cuerpo que se suscitó entre las vanguardias de ambos ejércitos.

Cautiverio

Cuando el rey inglés dio la orden de asesinar a todos los prisioneros, los nobles salvaron sus vidas ante la posibilidad de pedir rescate por ellas.

Carlos fue conducido en cadenas a Inglaterra y alojado en una prisión, de la cual no saldría por varios años.

Sin embargo, pudo aún, desde su mazmorra, arreglar el asesinato de Juan I de Borgoña (Juan Sin Miedo) en 1419, como venganza por el asesinato de su padre (1413) a manos del borgoñón.

Luego de una penosa cautividad de 25 años, Carlos fue liberado definitivamente en 1440 y se le permitió regresar a Francia, donde murió en 1465.

Obra Poética

Escritor y poeta, la obra de Carlos fue tan estimada en sus tiempos que los críticos posteriores lo han llamado «el padre de la poesía lírica francesa».

Entre su ingente obra poética podemos destacar sus redondillas de doble rima, que normalmente transmiten paisajes pastorales, descripciones de la primavera, el amor galante, y temas similares, casi todas guardando el estilo del Román de la Rosa.

Matrimonios y descendencias

En primeras nupcias, Carlos casó en su niñez con su prima hermana, la reina viuda de Inglaterra Isabel de Valois, hija de Carlos VI.

Isabel murió a temprana edad después de dar a luz a Juana en 1409, quien contraería nupcias con el duque Jean d’Alençon en 1424.

En el año de 1410 Carlos se casó por segunda vez con Bona, la hija del duque d’Armagnac Bernardo VII. Carlos mostró una profunda afección por Bona, a quien tuvo presente en algunas obras de su poesía.

Cuando Carlos fue hecho prisionero y llevado a Inglaterra, Bona se comprometió a esperarlo y entró en un convento, donde finalmente murió antes de que su esposo regresara.

Se casó por tercera vez con la princesa alemana María de Clèves (1426-1487). De este matrimonio nacieron:

María de Orleans (14571493) quien contrajo nupcias con Juan de Foix en 1473;

Luis (14621515), sucesor en su ducado y futuro Rey de Francia, con el nombre de Luis XII.

Ana de Orleans (14641491) quien fue la abadesa de Fontevrault y más tarde de Poitiers.

Carta a su amada

La primera carta de amor en San Valentín, de la que se tenga constancia, se remonta a los inicios del S.XV.

Francia e Inglaterra se enfrentaban en la Guerra de los 100 años, conflicto en el que fue apresado el Duque de Orleans.

Un cautiverio que duró un cuarto de siglo, tiempo durante el que el noble que ocupa nuestra historia redactó varias epístolas a su amada, Bonne de Armagnac.

En una de ellas, enviada en 1415, quedaban escritos los siguientes versos: “Ya estoy cansado del amor, mi muy gentil Valentín. Para mí naciste muy tarde. Y yo, para ti, nací demasiado pronto.”

Si bien la carta (que se guarda en los archivos de la Biblioteca Británica de Londres) se extiende durante más párrafos, este en particular es el que ha pasado a la historia.

Es en estas líneas donde Carlos de Orleans se refiere a su amada como “mi San Valentín”, expresión que desde entonces empezó a usarse para denominar a la persona querida.

Y sentimos revelarte que el final de la historia de Carlos de Orleans no fue feliz. Por desgracia, su amada falleció entre el 1430 y el 1435, mientras que el Duque no fue liberado hasta 1440, impidiendo que pudieran reencontrarse.

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Canción lxxiv

Cuida las flechas en la ventana,

Amante que por las calles vas, Porque son más mortales

que las flechas de un arco. No mires esta parte,

es más conveniente bajar los ojos. Cuida las flechas de la ventana,

Amante te vas a las calles. Si un médico no te atiende,

y si estás herido, caes, entrega tu alma a Dios, al padre, la

muerte es segura: aunque el sacerdote apele. Cuida las flechas de la ventana.

Fuente: Wikipedia/exlibris

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: E-mail: revistaliterarialospalabristas@gmail.com

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Que tengan un excelente inicio de semana.

Hasta el próximo lunes.

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