N° de Edición 6960
Cultura

Dos X Cuatro, Homenaje a un patrimonio nacional: El tango

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El tango. NCO tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las bailarinas, profesoras y enamoradas del ritmo a nivel local, de La Matanza, la señora Susana Marzoratti, recibida de la Universidad de Tango de la Ciudad de Buenos Aires que muchos ignoran o ni saben que existe.

En esta oportunidad ella invitó a un recorrido histórico imperdible de algo que nos identifica como argentinos y nos promueve como nación: el tango.

Por: Martínez Melanie Martínez.

melanie@outlook.com

El tango en el recuerdo

Si hablamos de música popular no debemos ignorar el folklore pero tampoco el tango, son nuestras raíces, partes de nuestra historia, de nuestro pasado pero también de nuestro presente porque la música no muere, se renueva, se conserva, se recuerda, se disfruta, se escucha, se siente, se comparte, se mira, se baila, mueve cuerpo, espíritu y alma como pocos fenómenos. Para muchos la música es compañía, vida, apoyo, todo.

https://www.facebook.com/centaurcheironsalon/videos/647926348590389/

“Time to tango”

En este estudio, el primero que se realizó sobre el tango, se observó que ocurre en el cerebro de los Tangueros a partir de la observación de vídeos de pasos de Tango Argentino por parte de bailarines de Tango con diferente grado de experiencia. Las conclusiones a las que se llegaron fueron las siguientes: Únicamente los expertos anticipan si la pareja de baile va a realizar un error antes de que efectivamente lo hagan; que la actividad cerebral de los expertos procesó las acciones como si se tratara de un lenguaje.

Y, por último, que solo la actividad del cerebro bastó para distinguir si un participante era un experto, un principiante o un novato. Este estudio demuestra que el entrenamiento sostenido aumenta la capacidad predictiva de nuestro cerebro y la forma en este procesa el significado de las acciones. El link del estudio publicado el pasado 19 de mayo del 2014: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24830835. Fue realizado por el laboratorio del LPEN-INECO.

Recuerdos de un futuro pasado

En este video nos remontando al presente, en la cuna de profesionales y artistas matanceros: La Universidad Nacional de La Matanza, donde Susana dio clases de tango salón hasta el año pasado, dos de sus alumnos siguen su legado, el sentimiento transmitido que hace que sus alumnos amen lo que hacen sin dudarlo, su amabilidad y calidez no están en juego en este escrito. Y de hecho fue transmitido generacionalmente a su hija amada, Solar. Quien cantará próximamente en la zona como muestra una de las imágenes que ilustra la nota.

El tango acompaña el proceso, está comprobado, así como la música en general y el resto de las artes. Así como también el deporte en todas sus formas, sin ningún tipo de limitaciones. Sea escuchar, bailar al ritmo del 2×4 o tocar instrumentos, cantar sus poemas eternos. Todas las actividades que requieran de cierta destreza, que apunten al desarrollo de niños y al incentivo de grandes. Porque es necesario no dejar de activar nuestro cuerpo bajo ningún punto de vista, el cuerpo sano es cerebro sano:

http://espiritualidad.tv/mutamos-segun-nuestros-pensamientos/

Los inicios están relacionados con la inmigración, las guerras y los sectores más bajos, como anticipó Susana en notas previas. Se asocia a las costas del Río de La Plata, por ello su relación con barrios porteños como La Boca, pero hoy el tango juega de local en el barrio en el que a cualquiera se le ocurra mencionar. Aquí una nota reciente que refresca uno de los fenómenos sociales del momento, chekea tus antecedentes inmigrantes:

http://parabuenosaires.com/encontra-a-tus-antepasados-al-instante-en-la-base-de-inmigrantes/

Repaso de la entrevista a Susana

“El tango es un sentimiento que se baila, un romance de tres minutos” afirmó con una sonrisa, como en todo el encuentro, Susana Marzoratti, cuando caía la tarde-noche y el frío empañaba el bar de la universidad.

El baile del abrazo no fue siempre elegante como se lo conoce actualmente porque surge como un baile más bien prostibulario, propio de las clases bajas, incluso con letras improvisadas asociadas al entorno donde se inició en el siglo XIX.

El gran cambio se plasma, según Susana, con la aceptación del tango como una danza digna de bailarse en salones, no solo en conventillos donde se alojaban inmigrantes, las inmediaciones del Río de La Plata y los bares nocturnos.

“Siempre dije que era triste, no me gustaba, y eso que escuchaba tango en la radio. Un día en uno de los concursos que hacen en Capital. Fui con mi marido a ver qué era lo que hacían y terminé estudiando, dando clases acá -en la Universidad- y enamorada del tango”, contó su acercamiento a esta danza.

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