N° de Edición 6934
Cultura

Los Palabristas de hoy y de siempre: Francisco Brines Bañó

Los Palabristas de hoy y de siempre: Francisco Brines Bañó.

Estimados lectores: gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de Diario NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre, revista literaria que funde y dirijo desde el año 2001.

La reseña biográfica de la semana es sobre Francisco Brines Bañó. (OlivaValencia22 de enero de 1932). Es un poeta español, encuadrado en el grupo poético de los años 50. Desde 2001 es Académico de la Real Academia Española.

Ha sido reconocido con distinciones como el Premio Nacional de las Letras Españolas (1999), o el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2010).

Un amplio sector de la crítica cataloga su obra en el capítulo elegíaco de la poesía española del siglo xx, como continuador de Luis Cernuda y Constantino Kavafis.

Su poemario La última costa, fue elegido libro del año 1996 por el suplemento ABC Cultural y ganó el Premio Fastenrath de 1998.

Hijo de hacendados agricultores valencianos, estudió derecho en las universidades de DeustoValencia y Salamanca, y estudios de Filosofía y Letras en Madrid.

Con su primer libro, Las brasas (1959) gana el Premio Adonais y más tarde, con Palabras en la oscuridad (1966), gana el Premio Nacional de la Crítica.

Incluido por José Batlló en la Antología de la nueva poesía española (1968), aparece ya en ella como una de las voces más personales de la lírica.

Entre los miembros de la segunda generación de la posguerra, cerrando filas con BarralCaballero BonaldGil de BiedmaÁngel GonzálezJosé Agustín GoytisoloFélix GrandeClaudio RodríguezCarlos Sahagún y José Ángel Valente, aunque a diferencia de la mayoría de ellos, nunca cultivó la poesía social.

Fue profesor de literatura española en la Universidad de Cambridge y más tarde de lengua española en la Universidad de Oxford.

Su profunda admiración por el teatro clásico español le permitiría, en 1988, la revisión y adaptación del texto de El alcalde de Zalamea de Calderón, versión que fue estrenada en noviembre de aquel año por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, dirigida por José Luis Alonso.

En el año 2001 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, para ocupar el sillón X, vacante tras el fallecimiento del dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Tomó posesión el 21 de mayo de 2006.

Voz personal

Su obra poética, continuando en parte la línea iniciada por Luis Cernuda, se caracteriza por un tono intimista y por la constante reflexión sobre el paso del tiempo.

En su escritura, la infancia aparece como un tiempo mítico, que desconoce la muerte, ligado al espacio de «Elca», la casa de la niñez en Oliva.

El adulto ha sido expulsado definitivamente del paraíso de la infancia y sólo en algunos momentos (a través del erotismo, de la contemplación de la naturaleza…) el ser humano recupera la plenitud vital experimentada en la niñez y en la juventud.

Por todo ello, la memoria desempeña un papel fundamental en su escritura, si bien en sus poemas se deja traslucir la convicción de que ni la poesía ni el recuerdo permiten detener el paso del tiempo y salvar los momentos de plenitud del pasado.

En El otoño de las rosas, su libro más valorado por la crítica, se funden el lamento elegiaco y la exaltación vital.

En algunos capítulos de su libro Aún no, se acerca a una poesía de tono satírico, que apenas ha cultivado posteriormente. El tema del amor homosexual aparece en su poesía con naturalidad, en una búsqueda incesante de la Pureza.

Su escritura, que tiende a un equilibrio clásico y a un tono melancólico, que intenta dominar la angustia ante la muerte mediante una asunción serena de lo inevitable.

Se nutre no sólo de la influencia de Luis Cernuda sino también, y en especial, en su primer libro, Las brasas, de la poesía de Juan Ramón Jiménez y del Antonio Machado más intimista.

Fuente: Wikipedia

Poemas

Aceptación

Saliste a la terraza
pensando que la brisa de la noche
podría devolverte al que eres siempre.

Mas la tibieza que en tu cuarto había
era un ámbito ,allí, bajo la calma
de alejadas estrellas.

Olvidar pretendías unas horas
todavía recientes, la penumbra
que acercaba el latido de los dos,

y tus palabras qué serenas eran
como si a nadie las dijeses. Viste
la emoción de su rostro, su contorno

quemarse de belleza;
y esas mismas palabras te llenaban
de dolor y de sombra.

De nada te sirvió, cuando quedaste
solo, cegar la luz,
hacer brotar desde un rincón la música,

fortalecer tu fe con su joven pureza.
Sobre tu frente se rompían olas
gigantes: el calor

detenido del día,
el naufragio de un hombre que entregaba
la pasión de su vida en el espectro

doliente de la música (aún
como si la esperanza le alentase),
y te ardía el espíritu

porque sentías declinar tu vida.
Para ser el que fuiste
sales a la terraza, para ver

si un frío súbito derriba pronto
la plenitud del corazón. Tocas
el aire oscuro con los labios, oyes

los gritos fatigados de la calle,
la luminosa altura te estremece.
El tiempo va pasando, no retorna

nada de lo vivido;
el dolor, la alegría, se confunden
con la débil memoria,

después en el olvido son cegados.
y al dolor agradeces
que se desborde de tu frágil pecho
la firme aceptación de la existencia.

Aquel verano de mi juventud

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?

¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,

su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.

Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;

no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,

y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;

y así saberme digno del sueño de la vida.
De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente

siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.

Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: carussomonica@gmail.com. Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo. Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre. Que tengan un excelente inicio de semana. Hasta la próxima.

1-Friedrich Max Müller ( 1823 – 28 filólogo y orientalista nacido en Alemania , que vivió y estudió en Gran Bretaña la mayor parte de su vida. Fue uno de los fundadores del campo académico occidental de los estudios indios y la disciplina del estudio de las religion

Deja tu comentario:

Tags
Mostrar más

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

[fbcomments]
Close