N° de Edición 6911
Cultura

Constancio Cecilio Vigil: Los Palabristas de Hoy y de Siempre

Constancio

Constancio.  Estimados lectores:

Gracias por acompañarnos nuevamente con su lectura a través de NCO desde un sector de Los Palabristas de hoy y de siempre. Revista literaria que fundé y dirijo desde el año 2001. La reseña biográfica de la semana es sobre Constancio Cecilio Vigil (Rocha, Uruguay, 4 de setiembre de 1876 – Buenos Aires, 24 de setiembre de 1954) fue un empresario, periodista y escritor uruguayo de literatura infantil con notable desarrollo en la Argentina

Por: Mónica Caruso. Tapiales
E-mail: monicaacaruso@hotmail.com

Historia

Sus padres fueron Constancio Vigil, quien era periodista y abogado, y Ventura Olid Los avatares políticos expulsaron a su padre de Rocha y lo condenaron a un exilio en Montevideo. Allí se radicó toda su familia. Con 15 años funda en Montevideo la revista La Alborada, y luego una publicación semanal de igual nombre. Fue director de dicho semanario hasta 1903. Por esos años también participa de la dirección de otros periódicos montevideanos, como La Prensa y El País En 1903, mientras hacía periodismo, el diario en el que escribía fue clausurado, y Vigil se radicó para siempre en la Argentina. Apenas llegado a la Argentina creó las revistas Pulgarcito y Germinal, y el 11 de enero de 1911 hizo su primera apuesta fuerte: fundó y dirigió Mundo argentino, revista moderna y líder de su tiempo –llegó a tirar 150 mil ejemplares por semana– que se convirtió en un manual imprescindible para una sociedad todavía poco acostumbrada a ese tipo de productos. En Buenos Aires su tarea estuvo dedicado a escribir unos 50 libros (entre ellos, los célebres Cuentos de Vigil, leídos desde entonces y hasta hoy por millones de chicos), y fundar (en marzo de 1918) y consolidar la Editorial Atlántida, que llegaría a ser líder del mercado de revistas. El 7 de marzo de 1918 puso en la calle la revista Atlántida, que fue mucho más que un nuevo título: significó el nacimiento de Editorial Atlántida. Así nacieron El Gráfico (30 de mayo de 1919), Billiken (17 de noviembre de 1919), Iris (5 de marzo de 1920), Para Ti (16 de mayo de 1922), Grand Guinol (primero de septiembre de 1922), Tipperary (18 de abril de 1928), El golfer argentino en 1931 (luego se llamó Sport) Cinefrag y Vida nuestra en 1932. En 1938 escribió el guion para la película de animación El mono relojero sobre el cuento homónimo de su autoría, que dirigió Quirino Cristiani.

Creó personajes populares de la narrativa infantil, como el Mono Relojero y la Hormiguita Viajera.

Obras

El Erial (1915) Miseria artificial (1915) El Clero Católico y la Educación (1926) Mangocho (1927) Las verdades ocultas (1927) Cartas a gente menuda (1927) Marta y Jorge (1927) Los que pasan (1927) Compañero (1928) ¡Upa! (1939) Amar es vivir (1941) Vidas que pasan (1941) La educación del hijo (1941) El hombre y los animales (1943)

Literatura infantil

Cuentos para niños (1927)

La hormiguita viajera (1927)

Los escarabajos y la moneda de oro (1927)

Cabeza de Fierro (1940) El mono relojero (1941)

El imán de Teodorico (1940)

Tragapatos (1941) Misia Pepa (1941)

Los ratones campesinos (1941)

Muñequita (1941)

El manchado (1941)

Los Chanchín (1941)

La dientuda (1942)

La reina de los pájaros (1942)

Chicharrón (1942)

El bosque azul (1943)

Los enanitos jardineros (1943)

La moneda volvedora (1943)

La familia Conejola (1943)

El casamiento de la comadreja (1943)

El sombrerito (1943)

Juan Pirincho (1943)

Referencias Volver ar↑ Scarone, Arturo (1937). Uruguayos contemporáneos. Barreiro y Ramos. Consultado el 8 de julio de 2016. Volver arriba↑ Mainero, Gabriel; Costa, José Enrique (2012). La Historieta en el Uruguay vol. I. Ediciones Buenos Amigos. p. 93. ISBN 978-9974-98-832-3.

 

Fuente: Wikipedia

Extracto del libro “El Erial”.

(Constancio C. Vigil)

 

…“el árbol purifica y fecundiza, no solo el aire y la tierra, nuestro corazón también. Apóstol silencioso, nos predica el bien, prodigándolo a cuantos se le acercan. Basta mirarlo para sentir su dulzura; basta tocarlo, para sentir su paz. Él siempre está aconsejándonos. Los malhechores tiemblan al oírlo de noche, como si murmurara. Tiemblan porque no oyen lo que dice y temen amenazas como las del hombre. Si entendiesen serían buenos. La armonía y la bondad fluyen de cada una de sus hojas, como de libro santo.

El ombú es la historia de la patria vieja y la palmera la del indio. Además de filósofo, historiador y poeta, él árbol es profeta. Contad los árboles de una nación y leeréis su porvenir. Nada grande hay que esperar de los países sin abundancia de árboles. Felices, fuertes y triunfadores son los pueblos que surgen en medio de los árboles y gozan de la caricia de su sombra y de la terapéutica de su fruto. ¿Sabéis de donde viene, sino de sus bosques, esta fragancia virginal de América que con fruición aspira el mundo?

Ay de América si sus bosques desaparecen. En ellos está el secreto de su vitalidad exuberante, en ellos nace el soplo soberano que nos empuja al porvenir. Amar el árbol es comprender la vida. Salió de debajo de la tierra para mirar el Sol y compadecido de los pájaros, abrió los brazos para protegerlos y compadecido de los hombres les da cuanto posee.

Recibe cada mirada como una caricia y cada gota de agua como un tesoro. Trasunto del Universo, por su serenidad, belleza y armonía. Sabio que enseña en silencio, santo que con cada mano pide al cielo la bienaventuranza universal, artesano y artista que trabaja día y noche para convertirse todo él en una plegaria que asciende al Cielo…”.

Como hijo de pobre

Es absolutamente necesario que se comprenda el error de aquellos padres que se proponen darle al hijo felicidad, como quien da un regalo. Lo más que se puede hacer es encaminarlo hacia ella, para que él la conquiste. Difícil, casi imposible, será después. Cuanto menos trabajo se tomen los padres en los primeros años, más, muchísimo más, tendrán en lo futuro. Habitúalo, madre, a poner cada cosa en su sitio, y a realizar cada acción a su tiempo. El orden es la primera ley del cielo. Que no esté ocioso, que lea, que dibuje, que trabaje, que te ayude en alguna tarea, que se acostumbre a ser atento y servicial. Deja algo en el suelo para que él lo recoja; incítalo a limpiar, arreglar, cuidar, o componer alguna cosa, que te alcance ciertos objetos que necesites; bríndale, en fin, las oportunidades para que emplee sus energías, su actividad, su voluntad, y lo hará con placer. Críalo como hijo de pobre, y lo enriquecerás; críalo como hijo de rico y lo empobrecerás para toda la vida.

Acompañando este texto, se muestra la tapa del primer número de la revista Billiken, en el año 1919.

Queridos lectores espero que les haya gustado este pequeño vuelo literario.

Aquellos interesados en publicar material de su autoría en Los Palabristas de hoy y de siempre, deben enviar sus escritos como adjunto en Word a la dirección electrónica siguiente: E-mail: monicaacaruso@hotmail.com

Letra Arial 12. Título de la obra, nombre apellido o seudónimo.

Facebook: Revista literaria Los Palabristas de hoy y de siempre

Que tengan un excelente inicio de semana. Hasta el próximo lunes.

 

Deja tu comentario:

Tags
Mostrar más

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

[fbcomments]
Close