N° de Edición 7324
actualidadAnálisisProvinciales

Informe: plazas enrejadas ¿se protege el espacio público? (*)

TESTESTE

plaza enrejada

Política PRO. Este proyecto de plazas enrejadas en Capital Federal comenzó hace 8 años, y según las políticas del PRO, los guardianes de plaza no garantizan mayor seguridad, por lo que el enrejado de los espacios públicos es el mejor método para luchar contra el vandalismo que diariamente avanza contra estos espacios que menciona el partido.

Por: Melisa Correa

melisacorrea.prensa@gmail.com

En este aspecto, nos encontramos con el testimonio que brindó a los estudiantes la directora de Espacios Verdes por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, María Inés López Lo Celso, quien aseguró: “Yo creo que atravesamos como sociedad una fuerte resistencia a la autoridad en general… El respeto que se le tenía al guardián de plaza, era una cosa que te miraba fijo, te decía la pelota no y no se jorobaba más. Hoy nos encontramos con que eso no pasa, la autoridad esta siendo desafiada en todo momento y ya no goza del respeto que a uno le gustaría que tuvieran, entonces no necesariamente el hecho de tener más presencia garantiza que el vandalismo no se produzca. Te digo porque el lugar en donde sufrimos mayor cantidad de vandalismo tenemos la mayor cantidad de policía metropolitana como guardianes de plaza, pero todo tiene un límite”.

Sin embargo, las miradas opositoras declaran que el abandono de los parques se produce por el mismo Gobierno de la Ciudad, entonces, la solución planteada de enrejar las plazas da cuenta del descuido de las mismas. Al respecto, el legislador porteño por MST, Alejandro Bodart, subrayó: “Creo que como parte de la campaña política del PRO toca un tema sensible, que es que en la medida que ha habido un abandono tremendo del espacio público por parte del gobierno, se generan situaciones incomodas para los vecinos y sobre esas situaciones se actúa para plantear que la única salida es enrejar. Hacer del espacio público un lugar para determinadas horas y no permanente. Yo estoy en contra, porque creo que hay otras alternativas para evitar el choque entre vecinos que quieren una cosa y otra. Que es que haya un estado presente, que existan guardianes de plaza durante las 24 horas, que exista iluminación durante las 24 horas. Si hay presencia del Estado no hace falta terminar enrejando y por esa vía se podía disfrutar los espacios verdes durante todo el día y la noche”.

Al ahondar sobre el tema y realizar encuestas a los distintos vecinos de Capital Federal, se pudo observar como las opiniones en contra y a favor son abundantes. “Opino que las plazas tiene que estar abiertas, son espacios públicos, así que no tiene sentido una reja”, “no me molesta que estén las plazas enrejadas, para mi es mejor porque de noche se meten muchos cirujas y rompen y destruyen; la plaza que esta acá atrás antes estaba sin rejas y era un desastre, ahora que esta enrejada está mucho mejor”, “me parecen una cárcel, directamente una cárcel porque esto no tendría que ser así. Si la gente rompe las cosas la tiene que pagar si o si”, “a mí, estéticamente y comunitariamente me parece muy triste ver una plaza enrejada, pero también entiendo los beneficios del cuidado que esto brinda, aunque quizás con lo que se gasta en invertir en la reja, se puede pagar años y años a cuidadores. Entonces, veo el beneficio de las rejas, pero quizás con inteligencia se puede evitar”, señalaron algunos de los habitantes.

 

La controversia de los parques

A pesar de que en la actualidad existen 92 espacios enrejados, aún hay excepciones tales como la del emblemático Parque Lezama, donde los vecinos se organizaron para detener el enrejado. Así como Parque Centenario, el cual tuvo una gran resistencia en un inicio, pero que en la actualidad las rejas son una realidad que condicionan el horario de apertura y cierre con un control regulador y estricto, el cual según los impulsores puede ser disfrutado con mayor eficacia cuando está abierto.

Cuando se habla del enrejado entonces, el principal mérito y fuente de lucha es impulsado por la gente que desarrollan actividades alrededor del espacio, luego realizando un proceso de reorganización y movilización a la legislatura para impedir eso. El objetivo de la movilización y reclamo siempre es por evitar el deterioro de los parques, de los espacios verdes, de los cuales a diario goza la población, pero nunca en post de el enrejado tal como lo llevó adelante el PRO.

En esta línea, los activistas y militantes en contra del enrejado de las plazas, afirman: “Nosotros consideramos a las plazas, los parques, como el patio de nuestras casas. Ya desde ese concepto que estén enrejadas es una cosa que se contradice con el uso que le damos a esos espacios. Nos parece que no puede ser que en una ciudad como esta, con tanta población, con tanta gente viviendo en departamento, con tanto niño, que la plaza sea enrejada digamos… O que tenga horarios… Que este enrejada aparte supone que tiene un horario en el cual podés usarla. Entonces supone que el espacio abierto, el espacio verde, el espacio lúdico, el espacio de encuentro, el espacio de juego, de esparcimiento, tiene un horario y tiene una reja; digamos que es algo que atenta en contra los derechos del niño, principalmente contra los derechos del ciudadano”.

Finalmente y sin titubear, los luchadores alientan a las alternativas que sustituyan las rejas en las plazas y los parques y concluyen en que “nosotros recuperamos la idea o la figura del placero o del guarda parque como le llamábamos en el proyecto, como la persona que no solo cuida entre comillas, por el tema de la seguridad o inseguridad, si no también que sabe de plantas, riega, cuida los juegos, sabe lo que necesita el espacio. O sea que es alguien que está relacionado con el territorio, con la gente. Hay un montón de propuestas y digamos claramente que esas propuestas suponen una mirada sobre la comunidad y los espacios en donde la comunidad vive diferente claramente al que tiene el Gobierno de la Ciudad”.

Por último, hablar de libertad de espacio, derechos y gozo del espacio en el lugar que residimos, son los motivos que impulsan a la comunidad y ciudadanos de Capital Federal a luchar y anclar el barco antes de que se hunda en lo que muchos reconocen como la boca del volcán.

 

(*) Este informe de investigación de los estudiantes del programa radial “El último tren” reflejó los casos de las plazas enrejadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El ciclo de informes de investigación que realizan desde principios del corriente año los alumnos de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), y que trasmiten cada 15 días en el programa radial perteneciente a la especialización de radio llamado “El último tren”, específicamente en este caso los sábados, continúa con la investigación que conlleva la controversia de las plazas enrejadas en la Capital Federal, las cuales ya son 92 que están en esa situación y cerradas.

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba