N° de Edición 6508
La Matanza

Historia de “Toreadas” en Rafael Castillo

Historia de "Toreadas" en Rafael Castillo
Historia de “Toreadas” en Rafael Castillo

Una historia poco conocida en el pago matancero es su afición por la lidia de toros. Desde comienzos de la década del `30 e impulsado por el gran número de españoles que habían arribado a nuestro país, se logró dar un marco propicio para que surgieran en distintos lugares de nuestro distrito alguna que otra corrida. Hay registros de lidias en Ramos Mejía, Gregorio de Laferrere y Tapiales. Pero sin duda la capital taurina por excelencia fue el pueblo de Rafael Castillo.

Por Leonardo Racedo

Investigador-Historiador

Finalizando la década del ´40, un grupo de entusiastas aficionados españoles encabezados por el Marqués Mariano de Foronda deciden recrear el espectáculo de masas más antiguo de España en Rafael Castillo. La elección de lugar se debía a que era una zona cercana a la Capital, lindo lugar; pocos edificios y las tierras baratas.

La plaza de toros se ubicaba en las tierras de Sara Liliedal de Castillo, donde funcionaba un tambo. Las instalaciones eran todas de tablones y mampostería. La superficie construida era algo menor que una manzana con capacidad para 2000 espectadores.

Los lidiadores que actuaron en Rafael Castillo fueron: Apolo Martínez “El cordillerano”, José “Joselito” Martín, Bartolomé “Pajarero” del Valle, Antonio Fuentes, Jaime Marcos “El Choni”, José “Pepe” Jaén, Ceferino “Barrerita” Hernández, “El Andalucito” y los peruanos “Diamante Iqueño”, Augusto Velázquez  “El Japonés” y Daniel Castro “Fortuna”.  En la plaza castillense torea por primera vez en estas latitudes una mujer, su nombre Esperanza Ochoa, quien fue conocida como “Señora torera”. Entre los toreros argentinos concurrieron: Jaime Canalda,  Jesús Mendo y Mariano Ronda, todos vestían el tradicional uniforme con la capa roja.

En las lidias realizadas en Rafael Castillo no se sacrificó ningún toro, ya que por ley estaba prohibido en nuestro país tal desenlace. Las corridas eran consideradas como peligrosas exhibiciones, a manera de coreografías, donde los toreros demostraban toda su destreza y se exponían al peligro de ser envestidos por los novillos.

Las corridas había cobrado gran popularidad en la zona, mucha gente venía a ver las toreadas desde la Capital Federal y aledaños al punto que los trenes que traían a los espectadores venían colmados. El ingreso al público en general estaba vedado, solo socios del Club El Ventorrillo y sus familiares e invitados podían hacerlo.

Antes de cada evento, se podía almorzar y beber buenos vinos en el Club Taurino “El Ventorrillo” que era una casona que se ubicaba dentro del predio. En sus alrededores los organizadores habían colocado mesas para amenizar la espera antes del ruedo.

La plaza de toros de Rafael Castillo fue inaugurada el 26 de abril de 1949. Asistieron a la inauguración de la plaza el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires Jorge Sabate, el hermano de la primera dama, Juan Duarte y la actriz Fanny Navarro entre otras figuras conocidas.

Cada toreada duraba entre 10 y 20 minutos y se realizaban 2 o 3 por jornada que comenzaban alrededor de las 14 horas y dependía de cuánto duraba la luz del día, ya que por ese entonces la zona carecía del tendido de luz eléctrica.

¿Qué paso con dicha plaza de toros?, bueno, además de servir como atractivo para  catálogos de loteos, algunos comentan que la Sociedad Protectora de Animales decidió terminar con las corridas alrededor del año 1953. También la tenaz oposición de la prensa ensombreció aún más el panorama volcando a la opinión pública a su favor. Otros sostienen como cierto que fueron los loteos de las parcelas céntricas donde se ubicaba la plaza de toros, que asestaron la última estocada y todo pasó a ser parte de la historia.

 

 

 

 

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